Oficios casi desconocidos: Reinventándose a los nuevos tiempos laborales
A un amigo mío que se dedica a un oficio distinto que desconocía y que voy a contarles, le pedí que me lo explicase con claridad. Este señor, cuyo nombre es Hugo Chinchilla Bussinger, de origen chileno, le conocí mientras paseaba a sus dos perritos. Vivía en una calle perpendicular a donde yo residía.
Mi caso comenzó en Chile cuando tenía 15 o 18 años y fui elegido para ir a escalar el Monte Aconcagua. Tras una extensa selección quedamos 8 finalistas de los cuales sólo pudieron ir 4. Yo no pude porque carecía de lo necesario.
El mismo día que la expedición salió me fui de Valparaíso a Santiago de Chile, me compré 10 metros de tela y 2 kilos de pluma para hacerme una chaqueta y si me alcanzaba también un saco de dormir. Soy muy terco y, de no haber sido así, jamás hubiese aprendido esta técnica en la cual me desempeño hoy con éxito y calidad.
Surtiendo de material técnico de alta montaña que fabricaba con mis propias manos y mis máquinas de coser, monté una tienda en Madrid la cual funcionó durante 10 años.
Mas debido a la crisis me vi obligado a cerrarla y trasladar el taller a mi casa donde trabajo hoy en día. De acuerdo a las contingencias laborales y económicas no fabrico ningún tipo de material de montaña y esquí pero sí estoy enfocado al 100% en la reparación de dichos materiales. Además, si alguien quiere modificar una prenda de determinada manera, también lo hago con diligencia y creatividad. Actualmente soy el único valiente que se dedica a este tipo de reparaciones que no se puede hacer con cualquier material ni lo puede realizar cualquiera porque no existe una igual a la otra.
Son únicas, exclusivas y debe ser abordada con la creatividad del genio que tengo entre las manos. Es una forma de reinventarse ya que la compra y venta no da para más pero sí el ingenio y la creatividad. El ajuste a los nuevos tiempos hacen que se vayan forjando nuevas ideas y éstas se realizan y triunfan en el éxito personal y desde luego en el mío.
No creo en los problemas ni en los fracasos. Creo que son desafíos para hacer las cosas de una mejor forma, aprender, crecer, avanzar y ser felices en la vida ya que ese es nuestro único propósito, nuestro fin y nuestra alegría.
Por mi experiencia no es un momento puntual sino una actitud que debemos cultivar, promover y compartir cada día, ya que solamente lo que se da de corazón, en lo que crees, se multiplica y se expande por el mundo que es lo que hoy hace falta. He dicho. Son mis palabras…

