Opinión

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Nos hemos acostumbrado a las nuevas tecnologías

Nos hemos habituado tanto a los aparatos electrónicos, véase PC, teléfonos móviles, etcétera, que cuando alguno de ellos nos falla, nos falta, a muchos de nosotros, un listado en el que me incluyo, parecería que nos quitan parte de nuestra vida.

De hecho eso fue lo que me sucedió tras haber llegado del hospital en donde, como comenté anteriormente en uno de mis artículos, estuve interna durante diez días con sus correspondientes noches. Le había pedido a este año, el recién estrenado 2018, la ausencia de dolor físico.

Y, aunque no estoy repuesta del todo de mi contusión en las costillas ni mucho menos de mi nueva fractura vertebral (y eso va para largo, según los médicos que me han atendido), el quedarme sin Internet resultó ser dramático para mí.

Pero es que, además del aludido Internet, desde ayer, a mi teléfono celular, el único que tengo, no se le cargaba la batería por lo que no podía comunicarme con nadie mediante el dichoso aparato, aunque estuviese conectado a la red eléctrica, y no me sentía bien para salir a la calle.

Me “medio salvó la vida” el que, en la casa en donde vivo (tengo una habitación alquilada) hay televisión y pude ver una serie española que me encanta y alguna película. Siempre, por supuesto, acompañada de mis dolores.

Pero a lo que vengo a referirme es que es una pena que nos hayamos hecho tan dependientes de la tecnología.

Obviamente ésta tiene muchas ventajas por las que apuesto por completo. Entre ellas se incluye el poder escribir un libro entero y poder enviarlo al editor que desee publicarlo para su revisión y demás procesos.
Para poder acercarnos desde miles de kilómetros mediante las redes sociales o el email, como todos sabemos, también.

De modo que no vayan a creer, como afirmo precedentemente, que soy una anticuada o estoy desfasada.

Sólo que pienso que estaría bien que volviéramos, aunque fuese un poco, a las cartas escritas a mano, a la conferencia telefónica que en su día también fue un gran avance tecnológico, a la agenda manual en donde guardar los números de teléfono, y a muchas otras cosas que hemos dejado atrás.

El Nacional

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