Opinión

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Vivencias cotidianas de allí y aqui

La violencia de género no es siempre física II
El tráfico de mujeres y niñas con fines de explotación encierra la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, esencialmente de éstas recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, abuso de poder o de situaciones de vulnerabilidad para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra con fines que incluirían la prostitución ajena u otras formas de beneficio sexual, trabajos o servicios forzados, esclavitud o prácticas similares.

Violencia económica incluye la privación intencional y no justificada legalmente de recursos para el bienestar físico o psicológico de la mujer y de sus hijos o el descarte en la disposición de los recursos compartidos en el ámbito del trato de pareja. El maltratador supone que la mujer es incompetente y que no administra bien.

Cualquier tipo de violencia se fundamenta en una relación de poder dónde alguien trata de dominar a la otra persona por la fuerza, trata de obligarla a que haga lo que no desea. En todos los casos de violencia las víctimas pasan por un gran sufrimiento y requieren cuidado y atención.

Todas las personas agresoras son dignas de su correspondiente sanción penal aunque cada tipo de violencia tiene sus características.
Violencia: uso intencional de la fuerza física o poder contra otra persona, grupo o comunidad y que tiene como consecuencia probables lesiones físicas, daños psicológicos, abandono e incluso muerte. Violencia de género dirigida a las mujeres por el mero hecho de serlo, considerar que el sexo femenino es inferior y debe continuar en una posición de sumisión con respecto al masculino. Violencia familiar infringida por personas del medio familiar y dirigida generalmente a las personas más vulnerables del mismo.

Violencia doméstica dirigida a la persona o personas que convivan juntas aunque no existan lazos familiares. Cuando frente a episodios de violencia, y considerando que la situación no va a cambiar, la mujer adopta una actitud pasiva por miedo y para evitar que se produzca una nueva agresión hacia ella o sus seres queridos, estamos ante el «síndrome de la mujer maltratada».

Esto provoca un alto nivel de ansiedad, alteraciones psicosomáticas, sentimientos depresivos, disfunciones sexuales, problemas en sus relaciones personales…
Síntomas de re experimentación de la situación vivida, evitación persistente de síntomas asociados con el trauma y limitación afectiva, síntomas firmes del aumento de la activación fisiológica, dificultades para conciliar el sueño, irritabilidad, problemas para concentrarse, angustia por percepción de amenaza real, pánico ante la presencia del maltratador, imágenes y recuerdos indeseados, pesadillas, sensación de estar controlado constantemente, miedo a dejar de ser objeto de amor, a equivocarse, a sufrir y hacer sufrir, depresión por sensación de culpabilidad, por evocar la situación de ultraje, auto castigo, tristeza, dolor, pena, rabia, fatiga, baja autoestima, desmotivación, inseguridad, vergüenza y miedo al castigo de la sociedad.

El Nacional

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