Opinión

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Por qué nos aferramos tanto a alguien tóxico

(I)

A veces nos hacemos adictos a personas que nos hacen sentir bien y a la vez mal… Eso es algo que nos preguntamos en ciertas ocasiones, cuando tomamos conciencia de que no podemos dejar ir a alguien que quizás no es bueno para nosotros.

La presencia de personas tóxicas puede afectarnos más de lo que pensamos, aunque no nos demos cuenta. Nuestro cerebro no admite la ambigüedad, está programado para conectar con otros. Es lo que nos hace ser seres sociales. Por ello es preciso saber detectar a la gente tóxica.

Quizá no conozcan este dato pero es indicador: 9 de cada 10 personas que tienen problemas en el trabajo los sufren por culpa de compañeros tóxicos.

Es algo que no ocurre sólo en el ámbito laboral sino también en las relaciones familiares y de amistad. Lo ideal sería salir corriendo, pero no siempre es posible ¿Cómo es la gente tóxica? ¿Es así voluntariamente? En general son personas que absorben la energía y nos hacen sentir mal. Acostumbran a tener una autoestima muy baja y cogen la energía del otro. Hay muchos tipos de personas tóxicas:

-La persona quejicosa

Son personas agotadoras y no se dan cuenta. Sienten una grandísima angustia y muchísima culpa. Para ellos todo está mal. Y efectivamente todo está mal, pero no fuera sino dentro pero ellos no lo ven. Todos hemos estado alguna vez con gente así, y lo que hacemos es sentir pena y aguantarnos. Y cuando esta actitud se convierte en algo regular y la persona no cede a algún tipo de racionamiento y ayuda no hay que seguirle la corriente con sus quejas.

-La persona agresiva, manipuladora y controladora

Son personas que están enfadadas con el mundo. Personas que parece que ellos son los que hacen todo bien y que los demás lo que hacen todo mal. Son narcisistas, pero realmente son muy inseguras y necesitan controlar el exterior cuando realmente son ellos los que están mal. Para tratar a este tipo de personas lo que tenemos que hacer es no perder jamás de vista nuestros objetivos. Muchas veces viene bien el preguntarles directamente “¿Qué es lo que quieres o esperas de mi?

-La persona envidiosa
Este caso es complicado. La envidia es una emoción que está muy encubierta y no es fácil detectarla. Son personas que ocultan su egoísmo y no nos lo dejan ver. Viven en una eterna angustia y nunca son felices, porque siempre están deseando lo que no tienen. No van a mejorar, porque no se están dando cuenta de que tienen un problema. Ante esta situación lo que podemos hacer es no explicarles nuestras cosas. Contárselas sólo a aquellos que sabemos que se van a alegrar.

El Nacional

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