Gerardo Iglesias, político español
Nacido en La Cerezal, Asturias, el 29 de junio de 1945 trabajó como minero hasta 1960 año en el que ingresó en el Partido Comunista de España y en el sindicato Comisiones Obreras, en plena etapa de clandestinidad. En 1971 fue elegido miembro del Comité Central y del Comité Ejecutivo del Partido Comunista de España y en 1978 fue designado secretario general del PC de Asturias, cargo que renovó en 1981.
En las elecciones generales de 1982 se presentó como candidato al Senado pero no consiguió el escaño. La crisis sufrida por el PCE a raíz de los malos resultados de los comicios generales facilitó que se le otorgara la secretaría general del partido para sustituir a Santiago Carrillo pero ésta se escindió en 2 sectores: el «gerardista» y el «carrillista» que se fueron distanciando a lo largo de 1984.
Cuando en 1986 se fundó Izquierda Unida ocupó la presidencia de la citada formación y ese año salió elegido diputado por Madrid. Por entonces los comunistas querían separar la Secretaría General del PCE de la Presidencia de Izquierda Unida, ambas ocupadas por él, y así se le sustituyó en la primera por Julio Anguita.
Volvió a Asturias y se incorporó de nuevo a la mina. En 1990 fue invitado a presentarse con IU a las elecciones autonómicas de 1991 pero declinó la oferta.
Hoy es un partidario entusiasta de “Podemos”. Vive retirado de la vida pública por las graves secuelas de 5 operaciones de espalda que padeció tras un grave accidente en la mina pero colabora tanto como su maltrecho cuerpo se lo permite. El acuerdo alcanzado con IU le ha alegrado mucho y aspira a derribar un régimen que considera pleno de herencias franquistas.
A 20 años de distancia respecto a su militancia es ahora enemigo de los enemigos de “Podemos”. Afirma “Podemos sigue creciendo y hay una base social muy amplia que sabe muy bien hacia dónde va”. El que no tengo claro que sepa qué quiere ser es el PSOE». Los socialistas descartaron a “Podemos” desde el primer momento asumiendo el 80% del programa de “Ciudadanos” ya que querían que “Podemos” les firmara un cheque en blanco”. Da por cierto que el PSOE tendrá que optar entre ceñirse a un gobierno de derechas o entrar a formar parte de uno de progreso.
Iglesias no comparte sólo apellido con Pablo, aquel «joven comunista» que según propia declaración ha dejado de serlo ahora que se presenta a presidente del Gobierno al frente de “Podemos”.
Gerardo afirma que «juzgo a la gente por los hechos más que por las palabras. A Pablo Iglesias se le ha acusado primero de ser un radical y después de que ha moderado mucho sus posiciones. No son una fuerza radical y no lo serán porque lo que sí son es un partido muy enraizado en el sentimiento social. No he seguido el tema, sinceramente, y lo mejor que puedo hacer es callarme».

