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Vladimir como un guerrero a la conquista de Texas

Vladimir como un guerrero a la conquista de Texas

 ARLINGTON,  Texas.  Cuando le piden que describa su zona de strike, Vladimir Guerrero se echa hacia atrás, mira al techo y se ríe.

Guerrero, desde luego, no tiene una y no necesita tenerla.

Guerrero ha podido lograr una carrera con calibre de Salón de la Fama siendo uno de los mejores bateadores de bolas malas que jamás haya jugado el juego. Y ha traído la misma forma a los Vigilantes de Texas, abriendo la primera semana de la temporada con el promedio más alto del equipo, en .464, junto con un doble, un jonrón y tres empujadas.

“No puedo decir cuál es mi zona de strike”, dijo con una sonrisa. “Porque puedo batear una bola en la tierra o puedo batear un lanzamiento realmente alto, así que esa es mi zona de strike”.

“Desde que era un muchachito, siempre le estuve tirando a pegarle a lanzamientos malos y logrando contacto. Me he mantenido haciendo eso porque siempre tuve éxito con eso. No hay nada que tenga que cambiar”.

De hecho, lo hay.

Como dijo el jardinero de los Vigilantes Josh Hamilton: “Vlad es un tipo que deja pasar un lanzamiento por el medio del plato y luego conecta uno que pega en la tierra y lo envía a la pared en el bosque izquierdo. Yo pienso que es por eso que los lanzadores odian enfrentarlo. Usted nunca sabe lo que él va a hacer”.

Y esa es la belleza de la carrera de Guerrero. Con su forma de tirarle a la bola libremente, Guerrero de todas formas ha logrado números que abren los ojos. El es uno de sólo 13 jugadores en la historia con más de 2,200 hits, 400 jonrones y 175 bases robadas. “Yo nunca he visto a nadie como él”, dijo Ron Washington, el dirigente de los Vigilantes. “Pero la parte de atrás de su postal de béisbol lo dice todo”.

Sí, eso es cierto. Y la única apuesta segura con Guerrero en el plato es que la pelota va a ser conectada con fuerza.

Ese tipo de presencia en el medio de la alineación es el por qué los Vigilantes firmaron a Guerrero en la época libre. Y, desde luego, ellos sabían que Guerrero había aplastado al pitcheo de los Vigilantes en el pasado y no lo querían ver más en la alineación contraria.

En sus seis años con los Serafines, Guerrero fue tan dominante contra los Vigilantes que el narrador en español de los Vigilantes, Eleno Ornelas bautizó a Guerrero como El Verdugo.

Ornelas, quien ahora sirve como intérprete de Guerrero, explica que el apodo viene de un viejo dicho francés cuando los países aún utilizaban la guillotina. En esos tiempos, El Verdugo era el ejecutor.

Guerrero ciertamente mató a los Vigilantes.

Al comenzar esta temporada, Guerrero bateaba .394 con 14 jonrones, 18 dobles, 38 anotadas y 33 empujadas en 50 juegos en el Rangers Ballpark en Arlington.

“Algunas veces hay simplemente una sensación cuando vas al plato en diferentes lugares, te sientes bien”, dijo Guerrero. “Yo no sé el por qué, pero todo el tiempo cuando era jugador visitante aquí, me sentía bien en el campo. Y ahora que estoy aquí, me siento feliz porque siempre me he sentido bien aquí”.

Guerrero ganó $15 millones con los Serafines en 2009. En enero, él firmó un pacto por un año y $5.5 millones con los Vigilantes. Hay una opción mutua por $9 millones para el 2011.

Los Vigilantes fueron capaces de firmar a Guerrero, de 35 años, quien ganó el título de JMV de la Liga Americana en 2004, mediante un precio de descuento porque venía de una campaña apagada en la que tuvo los números más bajos de su carrera en promedio de bateo (.295), jonrones (15) y empujadas (50). Problemas de rodilla y hombro también lo limitaron a 100 juegos.

“Me siento bien de mis rodillas y mis hombros”, dijo Guerrero. “El último par de años, yo no hice algunos de los ejercicios que ahora estoy haciendo para cuidar mis rodillas. El hacer esos ejercicios es lo que me está haciendo sentir bien”. Guerrero dijo que no estaba haciendo nada especial para sus rodillas, simplemente asegurándose de que aguanten la campaña completa.

A través de los primeros siete juegos, no ha habido señales de que Guerrero haya sido o será afectado por asuntos de salud.

“Vlad es todavía un jugador de béisbol aún con malas rodillas y todo”, dijo Washington. “El juega las dos partes del juego. Corre bien las bases y tiene grandes instintos”.

“Yo pienso que los fanáticos de los Vigilantes están de prueba. Mientras más profundo vaya la temporada, más lanzamientos va a ver Vlad.

 Y los buenos, como Vlad, realmente se encierran, así que pienso que vamos a ver muchos fuegos artificiales de su parte este año”. Los seguidores de los Vigilantes también están esperando eso.

El Nacional

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