Opinión

Voces y ecos

Voces y ecos

Rafael Peralta Romero

Por si quedaba duda

 

La llamada Asamblea Constituyente ha decidido adelantar las elecciones presidenciales en Venezuela. El hecho sirve para que quien tuviera dudas acerca del carácter despótico del gobierno de Nicolás Maduro, las disipe. Es el más reciente de los atropellos a la institucionalidad por parte del fanfarrón presidente venezolano.

Maduro y su gente se burlan de todo el mundo, sobre todo del pueblo venezolano, digno de mejor suerte. Se valen de las ventajas que ofrece la democracia para implantar la antidemocracia. Y pretenden que se les acepten sus acciones dirigidas a finiquitar lo que queda de lo que pudo ser un régimen de derechos.

Por igual se mofan de la comunidad internacional, en especial del gobierno dominicano, que con tanta cortesía ha propiciado el diálogo del chavismo con la oposición. Estas pláticas no son otra cosa que un simulacro. Si no son capaces de respetar las instituciones de su país, ¿qué les puede importar lo que se hable aquí? Dígame usted.

Si Maduro quisiera permanecer en el poder por voluntad del pueblo, tendría que disponerse a participar en elecciones libres, que es un prerrequisito de la democracia. Pero no. Prefiere el cómodo –y descarado- camino de terciar en unas presuntas elecciones con los árbitros a su favor y los recursos del Estado en sus manos.

Parece que los resultados de las elecciones legislativas de 2015, muy adversos para el maduchavismo, han provocado un trauma del que aun sus líderes no se reponen. Eso los hace temer a las elecciones libres. De ahí el zarpazo de la irregular Constituyente, órgano creado por el gobierno, para suplantar el Congreso elegido por el pueblo.

El golpe de ahora pretende igualar en lo burdo, lo hecho contra la Asamblea Nacional de mayoría opositora, cuando Maduro y sus cómplices vieron que no podían echar para atrás la elección. Los venezolanos dijeron NO a Maduro y eligieron 112 diputados opositores contra 55 chavistas. Pero estos no leen la advertencia popular en esa votación.

Maduro ha inventado la mentada Constituyente que actúa como órgano supremo con el de anular el legítimo congreso, elegido por el pueblo. No se percata de peligroso camino por donde quiere conducir al pueblo venezolano, cuya capacidad de tolerancia no puede ser para siempre. De hecho, la rebelión ha comenzado.

El Consejo Electoral ha acatado la decisión de la ilegítima Asamblea Constituyente. Todos sus lanzamientos son para que Maduro los pueda batear. Olvidan el tiranuelo y su equipo que quien desde el poder insiste en mantenerse ahí a como dé lugar, nunca termina bien. La Historia, maestra de la vida, así lo enseña.

El Nacional

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