Opinión

VOCES Y ECOS

VOCES Y ECOS

Hace un par de semanas, la prensa dominicana informó que la Universidad Autónoma de Santo Domingo obtuvo el premio de “Mejor Institución de Educación Superior” y seis  premiaciones más en la Conferencia Modelo Dominicano de las Naciones Unidas, realizada  en Nueva York. Uno de los diarios dedicó a esta noticia menos de dos pulgadas-columna.

La más antigua institución de educación superior de las Américas  constituye uno de los más valiosos patrimonios del pueblo dominicano. Miles de jóvenes egresan cada año  formados para servir a la sociedad y encaminarse en la búsqueda de  mejoría de su calidad   de vida y promoción social. El Estado es el principal sostenedor esta institución.

Su condición de entidad abierta y esencialmente democrática, donde todo se discute y todo se somete a votación, le ha generado a la UASD alguna malquerencia en ciertas élites  con vacación para la intolerancia. Algunos universitarios han atizado ese fuego  con el uso de prácticas que lucen exageradas y abruptas.

Se dijo que la  UASD obtuvo el galardón de “Mejor Institución de Educación Superior” por tener una alta preparación académica, calidad en el contenido de sus presentaciones, disciplina y comportamiento de los participantes, aportes de la institución en actividades de apoyo a comunidades o grupos menos favorecidos.

En los mismos días en que esto ocurría, un grupo de profesores de la academia, fundada por bula del papa Paulo III  en 1538,  depositó sendas  querellas contra  el rector, Mateo Aquino Febrillet, y otras  autoridades universitarias por presuntas irregularidades en la administración de la principal  casa  de altos  estudios del país.

Desde luego, que esta acción consiguió más prensa que la actividad denominada NYDRMUN 2013,  efectuada en el  hotel Hilton de Nueva York y en el salón de la Asamblea General de la ONU, donde la delegación de la UASD obtuvo seis premiaciones en la Asamblea de la Organización Marítima Internacional (A-OMI).

En investigación científica, deportes,  acción social y fortalecimiento de nuestra cultura,  la UASD  muestra un desempeño bastante satisfactorio. Pero no son estos hechos los más notorios. Las querellas y contradicciones  internas  ganan  mucho más territorio. La sabiduría popular  ha  proclamado  que “no hay peor cuña que la del mismo palo”. Eso pasa en la UASD.

La UASD es una institución del pueblo en la que el Estado invierte  buenos recursos. Al parecer, a ciertos grupos no le gusta eso y se tornan sus enemigos. ¿Necesita la UASD enemigos internos? No creo.  ¿O es que tiene que cumplirse que esta institución también lleve dentro el germen de su propia destrucción?  Tampoco creo eso.

 Preservar la institución y la institucionalidad es  compromiso de todo uasdiano.  Eso sí lo creo.

El Nacional

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