Opinión

Volver al  pasado para tener futuro

Volver al  pasado para tener futuro

Aunque no parezca viable desde el punto de vista de las ciencias políticas, la realidad es que no se trata de una involución, sino de hacer un alto en el camino para recoger aquellas pequeñas cosas que se fueron dejando y se han convertido en el poderoso iceberg que en los últimos dos procesos electorales  le han impedido avanzar al Partido Revolucionario Dominicano.

En su carrera hacia la “modernización”, la dirección del partido blanco atropelló de muerte a los comités de base, a la ideología que le dio vida, y de paso a la mayoría de sus dirigentes barriales y comunitarios.

Los nuevos estrategas olvidaron que el PRD nació del pensamiento libertario de Juan Bosch, posteriormente recogido por José Francisco Peña Gómez, y que desde su origen estableció un compromiso  con los pobres,  pero el nuevo PRD viene deshaciendo poco a poco sus lazos con la sociedad.

En su esencia, el PRD siempre había sido un partido plural y democrático, en el que las luchas internas se desarrollaban en igualdad de condiciones, y el liderazgo hacía la función de árbitro, y sólo tomaba partida en casos de excepción.

En el PRD, llegó la hora de recoger los bates y cambiar de play, de reorganización total, de darle vida a los organismos de base, llegó el momento de retornar al estudio del socialismo democrático como ideología, a fin de convertirlo en el arma política de cada dirigente y militante comprometido con los cambios sociales que amerita el país.

Hay que regresar a los tiempos de las convenciones transparentes, en  que las posiciones de dirección se lleven a las bases, así como los aspirantes a cargos electivos, hay que revivir los organismos, hay que respetar y hacer respetar los estatutos.

Es la oportunidad de los perredeístas de la base cortar  el dedo índice de la dirección, a fin de no repetir el escenario del pasado 16 de mayo.

El discurso de libertad, democracia y justicia social debe volver a tronar desde las tribunas de los  foros sociales y comunitarios, así como el jacho prendío debe ser sostenido por las manos vigorosas de los obreros, estudiantes, chiriperos, y amas de casa, no de financistas, lobistas y contratistas.

El Nacional

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