En un país donde el Estado dedica apenas 2.3 por ciento del Producto Interno Bruto para la educación, donde no hay control para la venta y consumo de alcohol, donde se cuentan más bancas de loterías que escuelas, y para colmo se exalta el pillaje y el enriquecimiento ilícito, resulta extravagante que un festival de poesía alcance diez años de celebración.
Jarabacoa, pequeña y bella ciudad en el centro de la isla, es el lugar de acogida del Festival de Poesía en la Montaña, que este año 16 al 19 de agosto- tiene su décima convocatoria con la participación de poetas dominicanos de todos los puntos del país, algunos procedentes de los Estados Unidos, y creadores de otras nacionalidades.
La poeta Taty Hernández Durán, es la heroína de esta hazaña. Ella coordina el evento, al que ha definido como una verdadera fiesta del verso. Y lo es. A propósito de los diez años del festival, comentó que es Un periodo en el cual la poesía dominicana ha sentado precedentes que ya trascienden nuestras fronteras insulares.
Diez años de un festival dedicado a vivir la poesía y celebrarla es importante en cualquier parte, pero insisto en que ha de serlo mucho más en un país, como el nuestro, donde cultura, arte y educación, andan a la zaga. Este año se incluye la presentación del video Orgullo de mi tierra, Jarabacoa y el recital Confluencia entre franjas y estrellas.
Hernández Durán resaltó la participación internacional, con poetas como Carlos Aguasaco, de Colombia; Ena Columbie, de Cuba; Juana Ramos, de El Salvador; Margarita Drago, de Argentina; Manuel Iris, de México; Ralph Nazareth, de la India; Bessy Reina, de Panamá y las dominicanas Yrene Santos y Marianela Medrano, que residen en Estados Unidos.
Puerto Rico, nuestro más cercano vecino de habla hispana, tiene este año una participación especial. A ello ha contribuido el cantante Danny Rivera, quien es de allá pero vive aquí. Por su mediación estarán presentes Mairym Cruz Bernal, Dianiluz Cora, Antonio González y Eric Landrón. Además vienen Elizabeth Lara, de Estados Unidos, y Lizette García, de Honduras.
La primera versión del festival se realizó en julio de 2002. Surgió como un espacio para que los poetas del siglo XXI abandonemos la rutina diaria y las grandes urbes para encontrarnos entre las montañas, trayendo el verso en la mirada y el interés de poder tocar las estrellas con las puntas de los dedos. Esto dijo Taty Hernández.
Desde entonces, escritores de todos los niveles han sido cómplices de este derroche de poesía, bajo el fresco clima de Jarabacoa, lugar cuyos residentes, sin ser poetas, aseguran que es donde duerme Dios. Da gusto ver a los poetas consagrados leer sus versos junto a los bisoños, algunos de ellos inéditos aún. Actividades como ésta marcan la diferencia.

