Opinión

Zapata y las antologías

Zapata y las antologías

No, no estoy escribiendo sobre el revolucionario  mexicano  Zapata, hablo de César  Zapata, el poeta que acaba de ganar el Premio Funglode de Poesía que será entregado mañana, día primero de febrero a las siete de la noche, en el Auditorio de Funglode.

Cesar, es un laureado poeta, dos veces premiado por los también poetas José Mármol, Soledad Álvarez, y el ya proverbial Orejas, en dos concursos que se han realizado como debe ser, con pseudónimos, (uno en Casa de Teatro y otro en Funglode) para que sea la poesía la que gane, no su autor/a.  Si lo menciono es porque él también se quedó fuera de la  cuestionada “La poesía dominicana del siglo XX”, donde los mismos que premiaron a César Zapata lo dejaron fuera, imagino que porque no se ha sumado al culto a la personalidad que intenta imponernos Mármol, como dice Miguelín, desde la década de los 80.

Y he ahí el problema, lo que aprendimos de las dictaduras es a eliminar, física o moralmente, a quienes no están de acuerdo con nosotros, legado de la tradición política que se intenta extender al ámbito literario.  Cada quien escribe como quiere y puede, afirma Miguelín, y si tiene éxito con su escritura no hay que odiarle o combatirle por eso, aunque no comparta un vuelo de pájaro del que ya poetizó Clarice Lispector, y han poetizado los grandes vates de la antigüedad desde siempre. Y que hayan poetizado no es tampoco un problema, porque cada quien tiene derecho a sus descubrimientos, aunque Newton haya sido el primero en calcular la gravedad a partir de la caída de la manzana.

A mí, que he insistido en concursar con mi nombre para perder y luego ganar con pseudónimo, para demostrar lo evidente, también me dejaron fuera, en un momento en que Casa de las Américas (que no necesita presentación entre nosotros) ha compilado toda mi poesía publicada en una Antología que se llama Poemas de la Pasión Lícita, y la pondrá a circular en la Feria del Libro de La Habana, en febrero.  Con ese aval, y el de la Editorial Nehesi, que tradujo mi poemario EVA/SION/ES al inglés y francés, no necesito la bendición de antólogos/as locales.

Y hay muchísimos reconocimientos más:  la traducción de mis ensayos sobre literatura femenina como libro de texto para las universidades de USA, o la inclusión del cuento con que gané el segundo Premio de Radio Santa María (que en el concurso nacional, con mi nombre, no se ganó, gracias a Dios,  ni una de las siete menciones otorgadas) en la primera antología de cuentos dominicanos publicada por la Editorial Arte y Cultura de Cuba,  donde yo sí me encargué de que escritores/as, que supuestamente me adversan, figuraran.

Porque de eso se trata.  Nos vamos a morir y estas guerritas  no cabrán en el ataúd.  A celebrar pues con César Zapata, su premio.

El Nacional

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