Como una de las leyes no escritas en Hollywood es que toda película de éxito debe tener obligatoriamente, al menos una secuela, aquí está entonces Madagascar: Escape 2 África, haciéndole honor a tan nefasto axioma. ¿Resultado? De una película cuya razón de ser obedece a un fin meramente mercurial no pueden esperarse grandes sorpresas y aciertos.
Aunque entretenida y bastante divertida, en especial, por los chistes y gags proporcionados por unos entrañables personajes secundarios (el rey de los monos lémures y sus ineptos súbditos, así como el grupo de oportunos pingüinos); lo cierto es que Madagascar, el primer capítulo de esta secuela, nunca fue una gran película, en ningún sentido, ni nada parecido.
Fue un film gracioso, con una historia entretenida y unos cuantos buenos chistes que apostó a una formula segura, el humor fácil y festivo, con un trasfondo televisivo en el que la cultura pop, cual muletilla imprescindible, competía en preeminencia con los personajes de la película. Aquí encontraremos exactamente lo mismo. Y como sucedió antes, volverá a suceder ahora: el público infantil quedará cautivado ante el carisma y desventuras de estos compinches. Contrario al primer capitulo, esta vez sin embargo, Madagascar 2 tiene muy poco que ofrecer al público adulto. Es decir, pese a que apela a la búsqueda de la identidad y al conocerse uno mismo, este no es un film familiar. Está destinado a los niños y nada más. ¿Hay algo de malo en ello? Por supuesto que no. Pero ello implica, al mismo tiempo, que la película hace demasiado concesiones, y que sus aspiraciones no son muy elevadas tampoco. Los cuatro héroes que ya conocimos en la versión anterior están de regreso: Alex el león (voz de Ben Stiller), la cebra Marty (Chris Rock), la jirafa Melman (David Schwimmer), la hipopótamo Gloria (Jada Pinkett Smith), y por supuesto, también están presentes, por suerte para nosotros, los infalibles pingüinos y el enjambre de inefables monos lémures, que hicieron las delicias en la original cinta de 2005. Ellos vuelven a tener aquí las mejores líneas de diálogos
El objetivo esta vez no es salir a conocer el mundo, sino regresar a la vida placentera y sin peligros que ofrece el zoológico de Manhattan. Las cosas se complican cuando el destartalado avión, piloteado nada menos que por los divertidos y cínicos pingüinos Skipper, Kowalski, Rico y Private, se precipita a tierra en pleno África. La historieta es lo que menos importa en Madagascar 2, y el film en más de una ocasión remite a conocidas películas como The Lion King.
Uno tiene que simpatizar con los caracteres para disfrutar de este segundo capitulo. Y aunque el film en general resulta reiterativo, previsible y carente de inspiración, la espectacularidad y vistosidad de la animación computarizada cautiva, sin embargo, con su expresividad y precisión. ¿Habrá un tercer capítulo? Que a nadie se le ocurra ponerlo en duda. En esta como en otras sagas, la taquilla es la que habla, y una vez más ha hablado bien claro.
