Una de cada cuatro mujeres en Estados Unidos, en su mayoría latinoamericanas, entre ellas dominicanas, es maltratada por los hombres, lo que implica la necesidad de que se implementen mejores políticas de educación, orientación y designación de mayores fondos para la lucha contra esa problemática, según planteó una experta estadounidense en violencia intrafamiliar.
Ivonne Ortiz, quien se encuentra en el país para agotar un programa de educación conjunto entre el Comisionado de Apoyo a la Reforma de la Justicia, y el Centro Franklin de la Embajada de los Estados Unidos, sostuvo que todos los países de Latinoamérica tienen niveles similares de violencia contra la mujer, por lo que se requiere de mejores políticas de información educativa, orientación y destinación de recursos que sean únicamente para combatir esa problemática.
El nivel de violencia de una comunidad a otra no tiene una variación tan grande. Lo vemos como un todo y toda la comunidad latina está experimentado violencia, sostuvo Ortiz, durante una entrevista concedida a El Nacional en el Centro Franklin de la embajada estadounidense.
Precisó que lo que ocurre es que la violencia intrafamiliar y de género no mira clases sociales ni raza ni discrimina, por lo que afecta a todos por igual.
Las estadísticas nos dicen que entre todos los grupos de la nación, una de cada cuatro mujeres está sufriendo de violencia intrafamiliar, precisó Ortiz.
Ortiz analizó las estadísticas de la República Dominicana, que indican que entre el período 2005 al 2010 se cometieron en el país mil 153 feminicidios de los cuales 606 corresponden a casos íntimos.
Al respecto dijo que se trata de cifras alarmantes, aunque dijo que entiende que por esa razón las naciones latinoamericanas están empleando mayores recursos para el combate de esa problemática.
Consideró necesario que la población no se preocupe tanto en buscar respuesta sobre el porqué de la violencia, sino como detenerla.
Dijo que para eso es necesario un cambio social, iniciando desde el principio, en donde cada uno vea la violencia intrafamiliar como una violación a los derechos humanos, para que no sea vista como una simple violación física o una violación emocional.
Estamos hablando de que estamos violando los derechos humanos, de que estamos coartando los derechos humanos de las víctimas, puede ser una mujer, puede ser un hombre y de que tenemos que comenzar por nosotros mismos, razonó Ortiz.
Subrayó que se trata de algo que va de generación en generación, por lo que se requiere de un cambio social que se inicie con cada ciudadano.
Declaró que, además, es necesario que las naciones realicen un trabajo más efectivo a beneficio de los agresores, con miras a detener los maltratos a las mujeres.
Manifestó que por esa razón, ha recomendado que tanto en Estados Unidos como en República Dominicana se dediquen mayores recursos para trabajar a favor de la educación al agresor como a las víctimas.
Algo muy importante es que no se les quiten fondos a los programas de las víctimas, porque estamos viendo eso a través de todo el mundo, concluyó Ortiz.
De acuerdo a Ortiz, todos los países de Latinoamérica tienen niveles similares de violencia contra la mujer.
A su llegada al país, Ortiz se reunió con la Comisión Nacional de Prevención y Lucha Contra la Violencia Intrafamiliar (CONAPLUVI) y también sostuvo un encuentro con el Núcleo de Apoyo en el Comisionado de Apoyo a la Reforma y Modernización de la Justicia.
En su agenda, la experta en violencia intrafamiliar participará en charlas y conversatorios con los miembros de la Escuela Nacional de la Judicatura, la Escuela Nacional del Ministerio Público y el Centro de Atención a Sobrevivientes de Violencia Doméstica.
Ortiz considera que los estados no deben desviar los fondos que asignan para la lucha contra la violencia intrafamiliar.
UN APUNTE
Historial profesional
Ivonne Ortiz es socióloga y tiene un amplio historial de capacitación en temas de violencia intrafamiliar, siendo sus principales áreas de especialización la provisión de intervención en crisis y servicio cultural y lingüísticamente sensibles, así como la organización comunitaria y sesiones de apoyo culturalmente apropiadas para mujeres de color.

