Alarma sobremanera que el 27 % de los estudiantes de Santo Domingo y Barahona consume cigarrillos electrónicos o vaper, que además de provocar adicción, causan enfermedades respiratorias, cardiovasculares y daños cerebrales.
Esa penosa estadística fue resultado de un estudio realizado con el patrocinio de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) y el Instituto de Evaluación e Investigación de la Calidad Educativa (Ideice), que tomó muestras de estudiantes y tutores de las regionales del ministerio de Educación correspondientes a Santo Domingo y Barahona.
No resulta exagerado extrapolar esos resultados a todos los distritos escolares, lo que ofrece un panorama alarmante sobre el uso y consumo diario de cigarrillos electrónicos por alumnos de la educación básica y sus tutores.
Más grave aún es el dato de que el consumo mensual de vaper supera en 50 % entre los estudiantes. Duele saber que, según esa investigación, el 89.4 % de los padres consultados admitió el uso de vaper esporádicos y de que un 36 % de los alumnos los usas de vez en cuando.
Se requiere que las autoridades amplíen esa indagatoria hacia todo el sistema educativo nacional, en la seguridad de que se encontrarán con cifras o estadísticas altamente desagradables, que incluiría aunque en menor medida, consumo de otras sustancias tóxicas.
La comunidad educativa debe ser dotada de las herramientas necesarias para desalentar el uso de vaper entre adolescentes. Es hora de actuar.