El Nacional
El financista Luis Alvarez Renta, preso por el fraude de 55 millones de pesos cometido en el desaparecido Banco Intercontinental (Baninter), restó hoy calidad moral al embajador de Estados Unidos, Robert Fannin, para hablar del proceso mediante el que fue condenado junto a otros funcionarios de esa entidad bancaria.
Alvarez Renta destaca que la crisis bancaria por la que atraviesa su país -Estados Unidos- es mucho más profunda que la ocurrida aquí en el 2003 a raíz de la quiebra del Baninter.
Resalta que a pesar de eso y de las críticas de figuras del Congreso estadounidense, no hay un solo preso por la crisis bancaria, por lo que enfatizó que Fannin no tiene autoridad moral para opinar sobre el proceso llevado a cabo aquí a los acusados por la quiebra del Baninter.
Por favor, sugiérale a su Gobierno aplicarse su propia medicina, expresa Alvarez Renta en una comunicación que se publica en espacio pagado en esta edición.
Alvarez Renta refuta declaraciones publicadas en la prensa local y que atribuyen al embajador Fannin haber dicho en torno al enjuiciamiento de los acusados de quebrar al Baninter, que estos procesos judiciales han sido exitosos porque fueron transparentes y cumplieron con los procesos establecidos.
Atribuye las afirmaciones del embajador de Estados Unidos, a una muestra de cinismo diplomático extremo en el tratamiento de este tema.
Afirma que las declaraciones de Fannin no son producto de la ignorancia, porque un embajador de los Estados Unidos normalmente está bien asesorado cuando hace una declaración pública.
Acusa a la embajada de Estados Unidos de haber influido en el proceso judicial en el que fue condenado a ocho años de prisión, junto a Ramón Báez Figueroa, presidente del Baninter, y los vicepresidentes Marcos Báez Cocco y Vivian Lubrano de Castillo.
Si alguien debe saber que no existió transparencia en este proceso es la Embajada de los EE.UU., precisamente por su atrevida, permanente y efectiva intervención en estos casos judiciales, a través de los que usted en esa misma declaración denominó como sus socios , expresa Alvarez Renta.
Dice que se refería muy particularmente a la Fundación Institucionalidad y Justicia y Participación Ciudadana, entidades que independientemente de los propósitos cívicos que dicen representar, se prestaron a endosar un fusilamiento judicial que desconoció los más elementales principios del debido proceso, incluyendo el valor de las pruebas y el testimonio irrebatible de los testigos, por lo menos en mi caso.
Afirma que cuando el embajador de Estados Unidos se refería a sus socios hablaba igualmente de la justicia dominicana, la que el recluso acusa de recibir de la embajada estadounidense mucho más dinero que Participación Ciudadana y la Fundación Institucionalidad y Justicia.
Pregunta al embajador si se imagina el escándalo que sus declaraciones habrían creado en Estados Unidos si representará allí a un gobierno extranjero que le donara dinero a la Corte Suprema de Justicia.
Asegura que tampoco ningún juez en Estados Unidos habría aceptado celebrar un juicio que, como el del caso Baninter, se llevó a cabo en medio de una espectacular campaña de condicionamiento de opinión pública.
Enrostra al embajador Fannin, que en la propia embajada de Estados Unidos se perdió la transparencia, pues afirma que se confundieron los intereses del Gobierno estadounidense con los personales del entonces embajador Hans Hertell.
Sostiene que Hertell, al igual que Fannin, son políticos nombrados embajadores por sus servicios al Partido Republicano.

