SANTIAGO.- Desde enero de 2008, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha destinado algo más de 211 millones de dólares en beneficio del sector privado de República Dominicana, de acuerdo a datos ofrecidos este lunes por Steven Puig, vicepresidente del Sector Privado y Operaciones sin Garantía Soberana esa entidad crediticia.
El dato sobre el particular fue aportado por Puig al hacer un repaso a los aportes que ha hecho su departamento en el país, durante una conferencia dictada en el almuerzo empresarial, organizado por el capítulo de Santiago de la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana (AMCHAMDR).
La disertación llevó por tituló Promoviendo el Desarrollo a través del Sector Privado y tuvo lugar en el Hotel Gran Almirante, de la Ciudad Corazón, con la participación de varias decenas de empresarios y autoridades de la zona.
Tras repasar algunas de las áreas y modelos de organización a las que dan soporte desde el Grupo BID, Puig mostró una gráfica que da cuenta del incremento del apoyo que ha recibido el sector privado de la región en forma de fondos sin garantía soberana.
Resaltó que, del 2006 a 2010, se pasó de una suma que apenas superaba los 2,000 millones de dólares de cartera vigente, a cerca de 5,000 millones. De esos, desde enero de 2008, algo más de 211 millones de dólares han tenido como destino la República Dominicana.
En el inicio de su discurso, Steven Puig se refirió a aspectos vinculados con la naturaleza de la división que comanda en el BID para el apoyo a un sector, el privado, que genera el 90% de los empleos de la región latinoamericana. De acuerdo a la presentación del especialista, en la zona existe un reto de productividad laboral.
Promovemos el desarrollo a través del sector privado de América Latina y el Caribe con base en principios vinculados con la inclusión social, acceso a servicios básicos, integración regional, fortalecimiento institucional y cambio climático, dijo Puig.
Tras repasar algunas de las áreas y modelos de organización a las que dan soporte desde el Grupo BID, Puig mostró una gráfica que da cuenta del incremento del apoyo que ha recibido el sector privado de la región en forma de fondos sin garantía soberana. De 2006 a 2010, se pasó de una suma que apenas superaba los 2,000 millones de dólares de cartera vigente a cerca de 5,000 millones. De esos, desde enero de 2008, algo más de 211 millones de dólares han tenido como destino la República Dominicana.
Puig mostró algunos ejemplos del destino específico de dichos fondos procedentes de cuatro fuentes. Del Departamento de Financiamiento Estructurado Corporativo han llegado montos para inversiones sostenibles, como el proyecto eólico de Pecasa en Montecristi y el Boulevard Turístico del Atlántico en la zona de Nagua y Samaná.
En materia de apoyo al crecimiento de pequeñas y medianas empresas, la Corporación Interamericana de Inversiones ha canalizado capitales para empresas como el Banco Santa Cruz y Wind Telecom, a juzgar por los datos que presentó.
Los aportes desde el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) han tenido como destino proyectos relacionados con la expansión del acceso al financiamiento, los mercados y los servicios básicos, dijo Puig.
De acuerdo a los datos presentados, los cacaocultores de la Confederación Nacional, la incubadora de negocios tecnológicos Emprendo y el Banco Ademi han sido también beneficiarios.
Para cerrar su intervención, el ejecutivo del Grupo BID, en clara alusión a los presentes en el almuerzo, habló de los beneficios que se pueden obtener al contar con un socio de primera línea.
El amplio conocimiento de América Latina y el Caribe, la solidez financiera, el manejo de productos novedosos con riesgos controlados y una cultura de responsabilidad fueron algunos a los que se refirió Steven Puig.
La intervención de Puig estuvo precedida de las palabras de Julio V. Brache, presidente de la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana (AMCHAMDR).
En su presentación, el directivo valoró el reto de reinventarse asumido por los empresarios santiagueros en estos tiempos de crisis internacional. También han decidido descubrir nuevos nichos en los que ser competitivos aprovechando las buenas prácticas y experiencias del pasado y los nuevos ímpetus y conocimientos del presente, todo ello con el fin de garantizar un mejor y próspero futuro, agregó.
Brache tuvo palabras para dos sectores importantes del aparato productivo de Santiago. Las tierras de esta zona siempre han sido fuente de productos agropecuarios de calidad, Tras unos años de altibajos, quienes las trabajan tienen ante sí la oportunidad que ofrece un mercado global en el que la seguridad alimentaria requiere de víveres, cereales, frutas y otros insumos, consideró.
