La gente común, y principalmente la ciudadanía latina residente en los Estados Unidos, clama por un cambio en el rumbo que lleva la sociedad norteamericana, colectividad en donde una sola persona posee 400 mil millones de dólares, mientras millones de seres humanos se les hace difícil enviar sus vástagos a la universidad.
La pendiente regresiva de Estados Unidos es tal, que la gran mayoría de los países de Europa Occidental exhiben hoy día un más alto nivel de vida que la media de estadounidenses. Mientras la educación es un derecho en la generalidad de las naciones europeas, en “El Gran Coloso de Norte”, ésta es un privilegio. De ahí el inmenso deseo de reformas en el país de George Westinghouse y Thomas Alva Edison.
Esas aspiraciones de transformación están encarnadas en los candidatos del Partido Demócrata Elizabeth Warren y Bernie Sanders, ambos con una extraordinaria hoja de servicios a su país, cabiéndole al dedillo la frase del economista Juan Carlos Alcaide, que atinadamente dice:” El futuro está en la gente con pasado”.
Warren depuso sus aspiraciones, pero Sanders se mantiene luchando en contra de fuerzas ultrapoderosas que lo quieren sacar de la competencia para mantener sus ilimitados privilegios. Luego de las primarias del Partido Demócrata en Michigan y otros estados de la unión americana, en donde el ex vicepresidente Joe Biden le ganó a Bernie Sanders, el senador por Vermont expresó su deseo de continuar en la batalla por la nominación presidencial del partido del burro.
¡Bien por él!

