¿Qué Pasa?

Braulio: «La música, como la vida misma, es cíclica»

Braulio:  «La música, como la vida misma, es cíclica»

Desde su primera visita a República Dominicana la conexión del cantautor canario Braulio García con los dominicanos fue tan especial que decidió fijar residencia aquí, pero su manager, su productor y la compañía disquera de entonces lo convencieron de hacerlo en Miami, porque allí tenían su centro de operaciones.

El artista que se presentará el próximo sábado en el Anfiteatro Nuryn Sanlley, a partir de las 8:00 de la noche, sostuvo una conversación franca y reveladora para Qué Pasa! en la que deja al descubierto, por primera vez, su relación amorosa con una comunicadora dominicana en el pasado y su afición por el «sancocho».

Actualmente el intérprete de «La más bella herejía» vive entre su finca de Canarias y Miami, donde ha montado un estudio casero de grabación para realizar sus composiciones.

Allí trabaja su nueva producción discográfica que titulará «Siete décadas», en honor a sus 70 años de edad, cumplidos el pasado 22 de julio y de la cual se desprende «Quién dijo que eso no es amor», tema que promueve en la actualidad.

En su finca de Canarias, enclavada en un paraíso donde se desconecta del mundanal ruido que parece no tener fin de este lado del Atlántico, Braulio siembra flores y frutas.

Defensor a ultranza de los animales, también cría palomas, ovejas, perros, gallinas, entre otros animalitos, además de compartir con sus amigos, caminar por la playa, y de servirle de centro de operaciones cuando realiza presentaciones en diferentes puntos de España.

A través de su cuenta de Facebook (Braulio Antonio García) mantiene una relación muy particular con sus seguidores, con quienes hace bromas y, últimamente, sube canciones que le piden, ejecutadas a guitarra por él y cantadas a media voz para no molestar a los vecinos.

Su relación con los dominicanos siempre se da como el encuentro entre dos amantes que viven a distancia. ¿A qué se debe esta comunión que va más allá de la que existe entre artista y público?

La verdad es que, por mi parte, tengo muy claro cuándo empezó el romance porque, ya desde la primera visita me quedé atrapado por el embrujo del país. Tanto es así -y esto lo saben algunos amigos- que al trasladarme a América casi me quedo a vivir en República Dominicana, lo estuve considerando seriamente, pero claro, mi productor, el manager y la compañía de discos estaban situados en Miami y esto me hizo fijar mi residencia allí.

¿Qué significa República Dominicana para Braulio, sin que la respuesta tenga tufo a cliché?

Bueno, voy a tratar de ser lo más sincero posible, aunque tal vez no me creas… vamos a ver: yo no echo de menos la paella o la tortilla de patatas, pero los que me conocen bien saben que antes de viajar a República Dominicana ya estoy planeando dónde me voy a zampar un ‘sancochito’ con todos los ingredientes. Lo mismo me pasa con el país, cuando paso mucho tiempo sin visitar la isla me da ‘mono’… casi casi como lo que sufren los adictos que están pasando un síndrome de abstinencia.

Su fama de Don Juan provocó que la prensa dominicana le acreditara relaciones amorosas con figuras de la televisión del país ¿En algún momento pensó en matrimoniarse con una de ellas?

En honor a la verdad, una de esas relaciones, la que me atribuyen con la señora de cabello negro y los ojos inmensos, no es cierta, ni siquiera nos tomamos nunca un café juntos. Aunque a mí no me hubiera importado en absoluto compartir con ella cualquier cosa.

En cuanto a la otra dama, es cierto que salimos durante un tiempito, pero, como persona inteligente que es, estoy seguro de que no hubiese aceptado casarse conmigo ni ‘jarta de vino’… Así que nunca se lo propuse.

¿Cuál es su estado civil, cuántos hijos tiene y a qué se dedican?

Divorciado por dos veces y sin demasiadas ganas de volver a contraer ‘nauseas’, digo nupcias. Mi hijo mayor es director de un hotel, mi hija es licenciada en Farmacia y el más joven aún estudia.

Son siete décadas desde el día en que su madre lo trajo al mundo, «Siete décadas», como su nuevo álbum. ¿Para un artista de tantos años de experiencia, hacia dónde se dirige la música romántica con tantos géneros desechables que arropan hoy día la industria?

Yo creo que la melodía y el romanticismo de los textos siguen estando ahí, y que la gente sigue echando mano de ellos cuando se trata de expresar sentimientos. Por eso alguien de mi ‘especialidad’ sigue actuando. Las modas acaban pasando, la música, como la vida misma, es cíclica. Podrá estar mejor o peor posicionada en los medios -que aún se mueven un poco por lo que les plantea la casi inexistente industria discográfica- pero la música para el corazón no desaparecerá nunca.

¿Cuál es la opinión de Braulio sobre las nuevas formas de mercadearse en el mundo del entretenimiento? ¿Qué importancia tienen las redes sociales y el internet para usted?

Actualmente, las redes sociales determinan tu vigencia como artista. Yo me mantengo en contacto con mi público por Facebook, pero, aunque todavía no las tenga dominadas, también hago mis pininos en Twitter y acabo de abrir cuenta en Instagram. Las redes sociales son instrumentos poderosísimos que han convertido al mundo en un patio de vecinos.

La gente abre la ventana y se puede enfrascar en una conversación con todo el edificio, como si salieras a colgar la colada.

¿En sus 43 años en la música cuántos y cuáles son los temas de su autoría que han alcanzado el éxito en voz de otros?

Tal vez “Tenerife”, en la voz del tenor Alfredo Kraus (q.e.p.d.) y Los Sabandeños, “Este amor que hay que callar”… y bastantes de los que me han ‘fusilado’ en salsa, merengue o bachata… jejeje.

Lo social ha estado presente en la discografía de Braulio. Recordamos el homenaje que le hizo a una de las principales intersecciones de Santo Domingo: la avenida Duarte con la calle París, a través del tema «Duarte con París», pero también a temas tabúes como las relaciones lésbicas en «Qué pena de este amor que hay que callar», de Yolandita Monge. ¿Cómo surge esta canción y cómo llega a la cantante puertorriqueña?

Bueno, el homenaje no fue para esa esquina populosa y abigarrada de Santo Domingo, en realidad allí sólo situé la escena. A quien canté la canción fue a una bella y modesta chica dominicana que se trasladaba en motoconcho.

En cuanto a “Este amor que hay que callar”, la canción fue compuesta para otra cantante que no se atrevió a grabar algo que tocaba una temática tan tabú en aquel momento. Después yo la arreglé hasta convertirla en una historia de amor heterosexual para que la interpretara Yolandita.

¿Tuvo que cambiarle parte de la letra a petición de Yolandita?
Sí, eso fue lo que hice, el tema decía: “¡Que pena de este amor que hay que callar detrás de un simple afecto de mujeres, dos cuerpos diseñados por igual, como gotas de agua que se juntan y quieren!”… Nos enteramos de su interés en regrabarla con su letra original. ¿Saldría en «Siete décadas”?

No en este próximo disco, porque éste ya tiene su propia historia de esa índole y no quiero tampoco que se me considere como el paladín de la causa homo. Soy simplemente una persona solidaria que arrima el hombro.

Retoma la relación gay en «¿Quién dijo que eso no es amor?» Cuál es su visión sobre la apertura que se está dando en sociedades donde el matrimonio entre personas de un mismo género ya es una realidad?

Yo creo que te puedo contestar con lo que dice el estribillo de esta nueva canción: “Es lógico que hablemos del amor sin etiquetas, fantástico, que cada cual decida su color; y también es algo trágico que queden aún lugares en el mundo donde tienen que ocultar sus sentimientos ante los demás, para vivir”…

¿No teme a las opiniones de la clase conservadora que no comulga con estos temas?

Tú no puedes obviar, eliminar, o hacer desaparecer, algo que es una realidad muy tangible, cerrando simplemente los ojos, que es lo que dicen que hace el avestruz cuando se asusta. Estamos hablando de entre un 15 y un 20 por ciento de la población.

¿Qué hacemos, reeditamos los campos de exterminio nazis? ¿Les hacemos poner sobre el pecho un distintivo para señalarlos y zaherirlos libremente o aceptamos su forma de entender la vida? Supongamos, por un momento, que fuera al revés: que los heterosexuales fuéramos la minoría sexual ¿Cómo nos gustaría ser tratados?

La pareja, de Canarias, que me inspiró está canción las pasó ‘moradas’ mientras en España estuvieron vigente leyes como la de ‘Vagos y Maleantes’ y la de ‘Peligrosidad y Rehabilitación Social’, uno de ellos hasta estuvo en la cárcel, simplemente por ser homosexual, mientras en la calle campaban libremente los realmente inmorales: los corruptos, los demagogos, los tránsfugas que medraron gracias al franquismo. Yo no puedo ver tranquilamente, sin tomar partido, cómo todavía, en países muy fanatizados, se les lanza al vacío o se les corta la cabeza.

Algo está cambiando: En España, por ejemplo, hasta el Presidente del Gobierno y bastantes miembros de su gabinete, pertenecientes todos al partido más conservador, han asistido, como invitados de relevancia, a la boda gay de un compañero de partido, que, además, es un alto cargo de esa organización.

El dato

Contraparte

Jackelin Estévez, quien lanzó a la radio el tema “La Mano en el fuego”, autoría de Braulio, con una línea desgarradora que envuelve una trama de amor al estilo del cantautor, subirá al escenario. También el salsero Michel.

Las frases

Braulio
Cantautor canario

«Los que me conocen bien saben que antes de viajar a República Dominicana ya  estoy planeando dónde me voy a zampar un ‘sancochito'»

El Nacional

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