Señor director:
Recientemente entablamos una discusión, libre de agresión verbal, con un amigo dirigente peledeísta, quien con rectos planteamientos quería convencernos de que la sociedad tiene que agradecer los importantes aportes que han hecho a esta nación los gobiernos del PLD, especialmente el presidente Medina.
Refutamos su engreído concepto, estableciéndole que la sociedad no tiene que agradecer a ningún gobierno por hacer lo que le corresponde. Por ejemplo: Las muchas obras hechas por el expresidente Leonel Fernández y el actual mandatario Danilo Medina son parte de las realizaciones para las cuales se les eligió administrador de las cosas del Estado. Hacer lo que la Constitución, el deber y las leyes mandan es cumplir con su responsabilidad institucional y personal.
Toda realización positiva, honesta y transparente parida por el gobierno merece ser respaldada por la población, pero no más. Por ejemplo: la asignación del 4% a la educación no fue un favor, ni siquiera una iniciativa del presidente Medina. Fue la aplicación de la Ley 66-97 que así lo ordena.
Fue para reafirmar lo que manda esa ley, que todos los candidatos/as a la presidencia en el año 2012 firmaron un compromiso con la sociedad civil, de cumplimiento con dicho 4% que ningún gobernante, ni Leonel Fernández que promulgó esa ley cumplió con ella; Danilo Medina lo hizo por mandato legal. Leonel merece la censura social y Danilo el respaldo por haber respetado, por lo menos esa ley.
La tanda educativa ampliada y la instalación del 9-1-1 fueron iniciativas del presidente Medina y eso merece aceptación y apoyo de la gente. En 1996 los servidores públicos desbordaron su agradecimiento al recién instalado presidente Fernández, que había anunciado la entrega del sueldo 13 completo, lo que nunca había hecho su antecesor el Dr. Balaguer, que disponía el pago de la mitad y un préstamo para la otra mitad en violación a la ley en la materia. No había que agradecer la disposición del presidente Fernández, sino respaldar su cumplimiento con la ley.
Las realizaciones del Gobierno en beneficio de la sociedad no son un favor, sino una obligación constitucional con lo que debe cargar todo gobernante serio y responsable con sus conciudadanos/as. Vender como favor las buenas realizaciones del Gobierno, es una vulgar manipulación de los políticos.
Atentamente,
Lic. Santiago Martínez

