Lo ilegal
Señor director:
Si aquí la mayoría seguimos aletargados y no nos empoderamos, porque la democracia es un bien del pueblo y a él le toca defenderla muy pronto vamos a llorar lágrimas de sangre. La única dictadura aceptable es la dictadura de la ley. Sin embargo, observamos el desparpajo de quienes insisten en poner la Constitución a su acomodo. Violaron los artículos 102 y 112 y pretenden seguir en lo mismo. Tan poca vergüenza tienen, que a quienes les hacemos críticas nos dicen ignorantes.
Los reeleccionistas son mayoría en el Congreso y, con su irreverencia, harán colapsar el orden institucional. Duele que los diputados y senadores obvien que sus curules se las deben a los votantes, y deberían saber que no fueron electos para destaparse con la grosería de actuar como borregos del Poder Ejecutivo. Quien lleva la voz cantante es el presidente de la Cámara de Diputados. Por eso, luego de la aprobación por mayoría simple, de las observaciones del Ejecutivo a la Ley Orgánica del Consejo Nacional de la Magistratura, sin sonrojarse, externó que tiene dos millones de firmas para que el presidente se reelija.
Ahora se une al presidente del Senado para darnos pelas de soberbia. Lamentablemente, son un fiasco en ambas cámaras, que no merece este pueblo, ávido de representantes idóneos y respetuosos de nuestra Carta Magna. Como entienden pertinente basar sus actuaciones en el irrespeto, es oportuno advertirles que tienen muchos coristas que se nutren del desorden como lo hacen ellos, pero deberían saber que hay quienes no somos sus títeres, y que siempre estaremos prestos a decirles no a los mesiánicos, que por intereses espurios se hacen ignorar que las dictaduras están en decadencia, por ser los sistemas de gobiernos favoritos de los ególatras y corruptos.
Estos zambullen a los pueblos en la miseria para vivir a la francachela con los recursos del Estado. A los promotores de la reelección, es bueno refrescarles la memoria con estas citas de su líder y guía el profesor Juan Bosch que aun les pueden ayudar: Los hombres pueden caer pero sus principios no y una sola verdad, aún la más débil e indefensa basta para combatir y derrotar a todo un mundo de mentiras.
Atentamente,
Lic. Teresa Gómez
Santo Domingo

