Proverbios 18:9-10. Quien se descuide en su trabajo es un hermano para el que destruye.
Quien alguna vez haya leído la Biblia no encontrará mención alguna sobre China. Encontrará solo generalidades como reyes del este. Quizás Trump, como fiel creyente americano, encuentre sus ataques a China bien justificados por estos no tener papel en la Biblia. Su ceguera como profeta americano está llevando su propia tierra a la destrucción.
Como mencionamos en un artículo anterior “Un detective en América”, en este diario, la agenda de Trump ha sido entregar el gobierno americano al sector comercial privado.
Pero que ha ido mal?.
Cuando se es la segunda potencia del mundo y el país con más población mundial, además del único país en mantener su cultura desde que se inició el mundo no se necesita a otros. Otros te necesitan a ti.
Puma, Clarks, Nike, Adidas, Converse, Apple son marcas simbólicas de Estados Unidos, utilizadas diariamente por los americanos y aspirantes americanos, pero son fabricadas en China. En esa China de cultura milenaria.
China no ha perdido en la guerra. Y con la ayuda de Trump queda demostrada la necesidad que tienen los americanos de China y no viceversa.
Ha quedado demostrado cómo las empresas privadas han solicitado formalmente el cese de la guerra comercial, aceptando que necesitan a China para mantenerse como Estados Unidos mientras que China solo ha dicho que seguirá siendo China.
Quizás no haya China en la Biblia, pero sí hay China en América.

