¿Qué Pasa?

Cine y sociedad

Cine y sociedad

Lady Bird: Del cine que todos deberíamos aprender
Esta es una comedia dramática juvenil con dos fuertes caracteres y dos o tres más un tanto ambivalentes o tan confundidos y perturbados que tratan de reencontrarse consigo mismos, justo en la intersección donde coinciden la adolescencia y el comienzo de la adultez.

¿Qué significa todo esto? Muy sencillo. Que esta, aunque apela a uno que otros inevitables clichés dentro del subgénero del llamado cine juvenil, no es en realidad la típica película cursi y tonta concebida como entretenimiento vano para adolescentes imberbes.

De hecho, tanto la sinceridad y dureza del guion, aderezado con un amargo sentido del humor; así como las formidables y comprometidas actuaciones de prácticamente todo el que aparece en pantalla, transforma la producción en una película esencialmente para adultos.

Ambientada en Sacramento, California, a principios de los años 2000, (y aquí la ciudad juega un rol importante en la trata), el film narra con un perfil de cine independiente, y basado en algunas experiencias de la debutante directora Greta Gerwig -también escribió el guion- una historia vieja, pero refrescante y, sobre todo, genuinamente interesante.

La actriz Saoirse Ronan personifica con puro magnetismo y fortaleza a Christine McPherson, una joven en su último año de secundaria, en una institución de educación católica, a quien todos conocen por el sobrenombre que ella misma se ha impuesto de Lady Bird.

Ella es despierta, insolente y rebelde, pero no particularmente inteligente. Por ello, aunque aspira a poder asistir a una universidad de la Costa Este estadounidense, para así ‘escapar’ de la aburrida y sin futuro vida de su pueblo, no le será tan fácil llegar allí.

Además de las dificultades económicas de su familia -su padre está desempleado y su madre trabaja doble turno- Lady Bird tiene una pésima relación con su madre, con quien está permanentemente envuelta en una discusión.

No es que no haya amor entre ambas, sino que, a las tribulaciones, ansiedad y rebeldía propia de la adolescencia, se agrega también la infelicidad y frustraciones de una madre que solo busca lo mejor para su hija de la manera difícil como la vida le enseñó.

Cautivante actuación de la joven actriz Ronan, y por supuesto, estupendas actuaciones además de Laurie Metcalf y Tracy Letts personificando a sus padres, en especial Laurie como la imponente madre nunca satisfecha.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación