Desde siempre, hay varios momentos del año que son propicios a los periodistas para enfilar sus plumas contra los colegios privados. También, desde siempre, me he reconocido incapaz de saber lo que sociológicamente significa, para esos periodistas, colegios privados. Los dos conceptos en sí están claros: se trata de colegios que no son públicos, no son del Estado
Pero he estado y estoy muy seguro que en esa denominación se comprenden muchos colegios que nada tienen que ver unos con otros Hay colegios bilingües, muy caros para cualquier economía, que, evidentemente, son privados. Y hay colegios que están situados en barrios muy populares, y hasta marginados, y que también son privados porque no son regidos directamente por la Secretaría de Educación, pero son sumamente baratos Y no cabe duda que entre éstos y los anteriores bilingües, desde el punto de vista de lo que cuesta la escolaridad, hay una distancia galáctica, pero para ustedes todos son colegios privados!!!
Y no cabe duda de que en el margen que queda entre esos dos tipos de colegios tan distantes hay una infinidad de colegios reales, y realmente privados, cuyas cuotas tienen muy poco en común.
Entonces, si vamos a hablar de cuestiones económicas ¿por qué llamamos a todos colegios privados? ¿por qué se hacen valer las mismas quejas para un número tan diverso de colegios?
Creo que hay un error gravísimo en ese lenguaje, y, en consecuencia, en esos artículos o comentarios de los periódicos y creo, algo más: hay una injusticia que no se redime nunca y que, intencionadamente, se deja ahí . Porque parece que conviene que se cumpla aquello del Miente que algo queda.
El Nacional también ha escrito más de una vez sobre el tema y se ha despachado acusando a los colegios privados de mercaderes, y caros, que hacen un burdo negocio de algo tan sagrado como es enseñar y educar
Ahora le ha tocado el turno al cobro del año por adelantado que nosotros no sabemos ni siquiera qué es eso pero, según ustedes los Colegios privados estamos en ese abuso
Yo sí puedo hablar del caso contrario: de los padres cuyos hijos han recibido durante todo el año buena educación y buena enseñanza y todavía, al final, están por pagar la primera mensualidad. De eso sí sabemos, pero a ustedes no les interesa hablar de esa consideración, que a veces hasta es abuso, más que necesidad, por parte de la familia. Por nuestra parte unas veces es misericordia y otras tolerancia o simplemente consideración.
Como ustedes saben mucho de comunicación ¿por qué cuando quieren hablar de centros abusivos no emplean términos más precisos y más ajustados a la realidad?
Olvídense de una vez de colegios privados sin más. Eso es un error, cuando menos. Podría ser también una mala intención. Inventen expresiones tan sencillas como algunos colegios privados, unos pocos colegios privados, algún colegio privado abusador, etc.
Aunque parezcan expresiones poco precisas no duden que colegios privados sin más es menos preciso todavía. Uno no sabe si son todos, el 75%, el 50% o qué sé yo. Y lamentablemente uno tiene que pensar en TODOS.
Tal vez fuera conveniente que ustedes, que son profesionales de la comunicación, en aras de defender la objetividad, tuvieran la delicadeza de buscar una expresión que se ajuste mejor a la realidad y que no ofenda a nadie que no sea culpable.
Es posible que haya algunos colegios privados que sean muy abusadores en sus cuotas y en las formas de cobrarlas. Pero estoy muy seguro de que hay muchísimos más que son bien considerados con las familias a la hora de tener en cuenta sus problemas económicos e incluso de soportar sus abusos. Les invito a ustedes a que descubran, también, cuántos hacen verdaderas obras benéficas para los que quieren buena educación y carecen del dinero necesario. Que todo sea por el bien de la objetividad.
