Pappy Pérez
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ALTAMIRA, PUERTO PLATA. El comercio cerró sus puertas, todo el pueblo de Altamira se dio cita para dar el último adiós a Mima.
Así llamaban en la comunidad a doña Adriana Morales, la madre de los lanzadores Bartolo y José Colón, son también deudos su esposo Miguel Colón, y sus hijas Miguelina, Josefina, Eunice, María y Charo Colón.
Doña Adriana fue definida por su hijo Bartolo, estrella de las Grandes Ligas con los Mets de New York, como “el ser más especial en mi vida, porque era capaz de darme amor, alegría y especialmente porque me hacia reír mucho”.
“Jamás te olvidaré y estará conmigo siempre”, escribió Bartolo, quien no tuvo la fortaleza para leer lo escrito, haciéndolo una de sus hermanas durante la misa de cuerpo presente.
El velatorio de la dama en el club del Estadio de Copey construido por Bartolo, y su posterior sepultura en el Cementerio Municipal de Altamira, sacó a relucir que además de un tronco sólido de la familia Colón-Morales, era una líder comunitaria, un ser respetado y querido.
Era solidaria, una mujer valorada y querida por todos los que la conocieron, y que durante sus honras fúnebres no dejaron de reconocerlo.
El recorrido de los munícipes que acompañó a la madre de Colon caminó a pie desde el Copey hasta Altamira, lo que provoco un enorme entaponamiento vehicular en la carretera que une la comunidad con Puerto Plata.

