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Con Hagel y Terry, Obama ofrece su última misión a la generación de Vietnam

Con Hagel y Terry, Obama ofrece su última misión a la generación de Vietnam

WASHINGTON, 12 Ene 2013 (AFP) – Al confiar a Chuck Hagel y John Kerry la defensa y la política exterior de Estados Unidos, respectivamente, el presidente Barack Obama ofreció una última misión a la generación de la guerra de Vietnam.

Hagel, de 66 años, designado para hacerse cargo del Pentágono, y Kerry, de 69, que encabezaría el Departamento de Estado, son dos veteranos de aquella guerra emblemática convertidos en críticos de las posturas dogmáticamente intervencionistas.

Esta visión del mundo, forjada bajo fuego enemigo, se ha dado de bruces con las tendencias belicistas que se han impuesto en el país tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Pero ahora podría tomar nuevamente las riendas, en momentos en que Washington, que debe hacer frente a un déficit colosal, comienza a retirarse de los países en que estaba implicado en conflictos militares.

«Son los últimos veteranos de Vietnam que accederán al poder», observa el historiador Julian Zelizer, de la universidad de Princeton. «Cada uno a su manera incorporó las lecciones de Vietnam y percibe el mundo a través de ese prisma». 

Derrotado en las presidenciales de 2004 por George W. Bush, Kerry, un exsenador demócrata, estaba a punto de emprender el camino de la jubilación. Hagel, a su vez, había sido fuertemente criticado por su propio campo (el republicano) por haber denunciado la estrategia belicista de Bush en Irak.

Sean Kay, docente de relaciones internacionales de la universidad de Wesleyan, en Ohio, sostiene que la presencia de estos dos veteranos de Vietnam en posiciones de poder podría cuestionar el reflejo nacional de utilizar al ejército como punta de lanza de la política exterior.

Hay actualmente «una visión estratégica del mundo marcada por unos Estados Unidos seguros de sí mismos y poderosos pero guiados también por cierta retención respecto al momento y la forma de recurrir a la potencia militar», señaló Kay.

«Uso condicional de la fuerza»

Algunos analistas se interrogan sobre la pertinencia de la nominación de  Hagel, cuyas opiniones sobre Israel, los homosexuales e incluso sobre Irán auguran acaloradas sesiones en el Senado cuando se discuta la confirmación de su nombramiento.

Pese a ser miembro del partido Republicano, Hagel comparte numerosos puntos de vista con el progresista Obama.

Tras haber sido incluido en la lista de candidatos a acompañar a George W. Bush en la campaña presidencial de 2004, el exsenador calificó la acción de éste en Irak como «más que lamentable» y consideró que el envío de refuerzos a ese país en 2007 era «la apuesta más peligrosa en materia de política exterior desde la guerra de Vietnam». 

Al igual que Obama, Hagel y Kerry defienden una política exterior basada en la diplomacia, las alianzas y las instituciones internacionales.

Sin embargo, tampoco hay que sobredimensionar la «crítica a las armas» de la actual administración, advierten analistas.

Si bien el presidente puso fin a la guerra en Irak y se prepara a hacer lo propio en Afganistán, no dudó en apoyar la intervención militar en Libia, organizar expediciones como la que terminó con la vida de Osama bin Laden o en desarrollar el programa de drones (aviones no tripulados), fundamentalmente en Pakistán.

El presidente acepta «el retiro de militares del terreno de operaciones y una disminución del papel de Estados Unidos», pero también «defiende la idea que el uso ocasional de la fuerza puede servir a los intereses» de su país, afirmó el especialista en política exterior James Mann.

Con Hagel y Kerry, Obama optó por no rodearse de halcones en momentos en que reflexiona sobre la posibilidad de abrir en Irán -en caso de fracaso de la vía diplomática- un tercer frente en el mundo musulmán.

Para el candidato a secretario de Defensa, las sanciones internacionales contra Teherán son «peligrosas», una postura que le ha valido la ira de los conservadores de su partido.

La nominación de Hagel, dijo el senador republicano Lindsey Graham, constituye «una señal enviada a Irán en el peor momento posible».

El Nacional

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