El Nacional reitera en todos sus términos la información sobre las visitas de seguidores de dirigentes perredeístas a departamentos del Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC), tanto en su sede central como en los aeropuertos, a fin de indagar sobre salarios y las posiciones ejecutivas de la entidad.
Empleados y ejecutivos del IDAC reiteraron hoy a reporteros de El Nacional que desde el miércoles de la semana pasada personas que se identifican como seguidores de los dirigentes perredeístas Víctor Gómez Casanova, Rafael Suberví Bonilla y Luis Ernesto Camilo van a diario la sede central en procura de información.
Pese al «desmentido» de Gómez Casanova, una fuente del más alto nivel del IDAC confirmó los hechos y dijo que la situación está provocando un estado de desasosiego entre empleados y técnicos de la institución.
«Sí señor, eso es así. Júrelo que han venido aquí para indagar sobre cargos y salarios», sostuvo un técnico que trabaja en las oficinas del IDAC en el Aeropuerto Internacional de Las Américas.
Al parecer, dijo un funcionario del IDAC, los perredeístas se han repartido ese organismo sin que oficialmente se conozca que el Presidente Danilo Medina haya designado o prometido la dirección de la entidad a algún miembro del Partido Revolucionario Dominicano (PRD).
Previo a las acciones de los perredeístas comenzó circular el rumor que el presidente Medina habría prometido el IDAC a Gómez Casanova, lo que motivó advertencia de diversos sectores de la sociedad, dado el nivel puramente técnico del organismo y la complejidades que representa para la aviación civil en el país.
Esta mañana un funcionario del Palacio Nacional consultado al respecto sólo se limitó a decir: “eso no es una piñata”.
República Dominicana se mantuvo durante una década en la categoría-3 en el ranking que establece la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), por lo que existen temores de que el IDAC en manos inexperta pueda hacer retroceder al país en materia de aviación civil.
Se trata de una institución que se rige por una estructura de reglas internacionales inviolables, por estándares muy exigentes en gestión de calidad y por el talento y la capacidad de sus técnicos, todo lo cual es el producto de las obligaciones que le impuso la amarga experiencia vivida en el pasado cuando el país perdió la certificación de categoría-1 en la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos.

