Opinión Articulistas

Crimen y castigo

Crimen y castigo

Carlos Manuel Estrella

El sistema jurídico tiene tipificados y castigados los crímenes, según su gravedad, y establece la pena para resarcir el daño personal y social con lo que se supone quedan cerrados los casos, se cumple la rehabilitación del condenado y se espera la reinserción, pero todo suceso es único y de repercusión propia.

A tres decenios del horripilante asesinato de José Rafael Llenas Aybar, de 12 años, por su primo Mario José Redondo Llenas, de 19, excarcelado al cumplir exactamente la pena máxima, en la memoria colectiva sigue latente el hecho y, para el autor, no hay perdón social ni es aceptado su arrepentimiento.

Quizás la crispación colectiva ante la gravedad del crimen se mantiene casi “como el primer día” porque a la distancia de 30 años aún es un misterio las motivaciones del hecho y si en verdad el primo asesino y su amigo cómplice, quien purgó la pena de 20 años de reclusión, fueron los únicos responsables.

Las consecuencias familiares son terribles y dejan una ruptura difícil de superar a pesar del tiempo, mientras la sociedad siente un daño que deviene en irreparable a pesar de cumplirse la pena, por las circunstancias agravantes del caso y por interrogantes sin respuestas que desdicen la efectividad del sistema.

Debe admitirse que para el ordenamiento jurídico y método sancionador del ilícito se ha cumplido “con todas las de ley” en el caso y que el asesino, al igual que su cómplice, han pagado con prisión máxima cada uno por una muerte que es irreversible y que ahora, según el sistema, la pena los haya regenerado para su reinserción social sin volver a dañar ningún miembro de la colectividad.

Las nuevas incógnitas generadas por el caso Llenas Aybar, tras cumplirse la sanción penal, serán respondidas por el tiempo como juez implacable que lo descubre todo, así dijo Séneca, para saber si Llenas Redondo se transformó en adulto arrepentido, rehabilitado, si la sociedad lo perdonará y dará oportunidad de reivindicarse, aunque la familia enlutada jamás será resarcida ni tendrá paz.