Opinión

CRÓNICA DEL PRESENTE

<P>CRÓNICA DEL PRESENTE</P>

Fue en los últimos meses de 1951 que comenzó a escucharse el Conjunto Típico Cibaeño de Ángel Viloria, quien se encontraba establecido en la ciudad de Nueva York. El primer merengue, que si no recordamos mal, grabó Viloria fue “El Ají Caribe” de Manuel Sánchez Acosta, médico vegano, pianista y compositor de algunos de los boleros más bellos del pentagrama dominicano. Ese merengue fue cantado por Dionis Valladares, dominicano, y el conjunto que le acompañaba estaba integrado por güira, tambora, marimba y acordeón, y le habían integrado la clave para darle un sonido típicamente tropical que le daba también un ritmo más alegre. Después Viloria incorporó a Ramón García, un mago del saxofón alto, que convirtió la expresión folklórica dominicana en un ritmo bailable encantador.

Aunque Viloria proyectó el merengue en términos internacionales, al igual que en España lo hacía Napoleón Zayas, al llamar a su Conjunto Típico Cibaeño fue que algunos emborronacuartillas comenzaron a escribir y a disparatear, en términos históricos musicales, afirmando que el merengue era una expresión de baile de la región del Cibao. Y eso ya lo hemos aclarado en otras ocasiones, porque el merengue nació, se propagó y se proyectó, en la Línea Noroeste, que es la región que se extiende del cruce de Esperanza hacia el Oeste y al Norte integrada hoy por cuatro provincias que, en el orden histórico, son Montecristi, Valverde, Dajabón y Santiago Rodríguez; fue en Juan Gómez, a fines del siglo pasado, paraje de Guayubín, donde apareció el merengue llamado “Juan Gomero”, de compositor anónimo que en algunas de sus estrofas era realmente pornográfico.

José Martí, el Apóstol de la Independencia de Cuba y fundador del Partido Revolucionario Cubano, que no solamente bebía, sino que le gustaba el baile, amaneció bailando una noche completa el merengue “Juan Gomero”, con mujeres de la familia Grullón, que eran en aquel entonces y lo han sido siempre, una hermosa expresión de la mujer dominicana. Pues bien, Viloria además de “El Ají Caribe” grabó treinta o cuarenta merengues ratificando, con la extraordinaria calidad de su conjunto, el perfil cultural de nuestro pueblo. “La Cruz”, de compositor anónimo igual que “Juan Gomero” y llamado equivocadamente “Palo Bonito”; “Loreta” de Luis Alberti; “La Empalizᔠde Radhamés Reyes Alfau; y muchos más, de otros compositores, entre los cuales desde luego estaban Ñico Lora y Toño Abreu, los verdaderos y mas grandes maestros del merengue típico dominicano.

El perfil y la imagen musical del pueblo dominicano llegaron a su más alta expresión, en términos culturales, auténticamente criollos nuestros, en el momento en que llegaba también a cenit de su desarrollo económico, social y político, la llamada Era de Trujillo.

El Nacional

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