Hyetornis rufigularis, es el nombre científico con el cual se conoce en el mundo, el ave llamada, popularmente, como cúa o tacó. Es una especie endémica y está considerada como rara y en peligro de extinción.
Se encuentra en bosques secos y húmedos, a bajas elevaciones. Annabelle Stockton de Dod, en sus publicaciones, «Aves de la República Dominicana», del 1978 y «Guia de Campo para las Aves de la República Dominicana», publicado en 1981, reporta que la cúa, en nuestro país, se encuentra en Puerto Escondido, La Descubierta, Baní, Bánica, Azua, en un camino en dirección a Valdesia, Sierras de Bahoruco y Neiba.
En su reproducción, la cúa, pone dos huevos blancos, en nidos localizados en arbustos o en densos follajes, entre marzo y junio de cada año, según referencias consultadas. Los individuos adultos de esta especie pueden medir hasta 50 cm.
El autor de este artículo conoce la cúa o tacó de los municipios de Bánica y Pedro Santana, en Elías Piña.
Es un ave inofensiva y beneficiosa a los seres humanos, pues se alimenta de insectos, gusanos, ratas, sapos y otros organismos perjudiciales a la agricultura dominicana.
La cúa o tacó, pertenece a la familia Culidae, la misma a la cual corresponden el Pájaro Bobo (Saurothera longirostris) y el Judío (Crotophaga ani).
Es lamentable lo que está pasando en Bánica y Pedro Santana con la cúa o tacó, listada, por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), como especie en peligro de extinción.
Muchos dominicanos, consideran, erróneamente, que esta ave es diabólica, y por esta razón es cazada de manera indiscriminada, además de utilizar su carne como estimulante del apetito en niños y en preparaciones medicinales para la cura de la artritis.
Esta es una práctica muy lamentable, atribuible en gran parte a la falta de educación y a la superstición popular.
La cúa o tacó tiene dos enemigos principales: la caza para los fines explicados anteriormente por parte de los humanos y la destrucción de su hábitat por la deforestación.
En relación a lo especificado anteriormente, procedo a narrar dos anécdotas: La primera es, que estudiando la planta Rosa de Bánica (Pereskia marcanoi), en el Cerro de San Francisco entre Bánica y Pedro Santana), el Ayuntamiento de allí, decidió que uno de sus empleados, nos ayudara como guía.
El primer día, mientras subíamos el cerro por el lado de Pedro Santana, el guía, cuyo nombre me reservo, me pidió detenernos por un momento, se inclinó, tomó una piedra y la lanzó contra el cuerpo de una cúa. No pensé nunca una situación como la que presencié. Le reclamé de manera muy molesto. Su respuesta fue: Es un ave diabólica.
La segunda anécdota, me aconteció una semana después, mientras impartía docencia en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), en el Centro Universitario Regional del Oeste (CURO).
Mientras narraba lo sucedido en Pedro Santana a los estudiantes, una alumna pidió la palabra y afirmó: «Es cierto que es un ave diabólica. Mire, profesor: en una ocasión iba en una motocicleta, acompañada por mi hermano, y súbitamente nos pasó un Tacó por el frente. No pasó un minuto para que se dañara la motocicleta y nos cayéramos».
En conclusión: la Cúa o Tacó es un ave endémica, inofensiva y en peligro de extinción. No se observa con facilidad y las poblaciones son de pocos individuos.
Creencias erróneas, supersticiones, así como la destrucción de su hábitat, son de las principales dificultades para la conservación de la especie.
Desde el punto de vista ecológico, tenemos que decir que las aves juegan un papel importante en los procesos de reforestación y polinización.
Por lo general, transportan las semillas pregerminadas, al pasarlas por su sistema digestivo, y las dispersan en montañas y otros lugares, donde los humanos tenemos dificultades para llegar.
Además, son ornamentales, juegan un rol muy preponderante en el turismo ecológico, son generadoras de empleos y, en consecuencia, son beneficiosas desde el punto de vista económico para la nación y el planeta.
Recomendaciones
Que los Ministerios de Medio Ambiente y Agricultura, y el sector privado desarrollen actividades de educación a la población, sobre los beneficios de la Cúa o Tacó, para la agricultura y la necesidad de conservación.
Realizar un inventario y evaluación de esta especie, para determinar objetivamente, su situación actual.
Iniciar jornadas de concienciación: talleres, charlas y otras actividades, en escuelas públicas, privadas y a grupos organizados, en los lugares donde se reporta que está localizada la Cúa o Tacó.
Que las actividades señaladas sean iniciadas en Bánica y Pedro Santana, así como otros lugares donde la especie está sometida a acosos despiadados e ilegales, por parte de los núcleos humanos.
Llevar a cabo investigaciones en cautiverio de la cúa o tacó, en el Zoológico Nacional, a los fines de determinar si es posible su reproducción, tomando en consideración, el abuso que se está cometiendo con esta especie, amenazadas de desaparecer de la Hispaniola.

