Cinco días después del fuego que dejó a la intemperie a varias familias en el sector La Cuarenta, de Cristo Rey, ninguna institución del Gobierno ha acudido en auxilio de las decenas de personas que tienen como único refugio una cancha deportiva ubicada cerca del lugar del siniestro.
Anoche, para proteger de las lluvias a los niños y a los ancianos, tuvieron que alojarlos en las casas de algunos vecinos.
Estamos desesperados. Los vecinos pueden darnos un rincón por una noche, pero no todas las noches, afirma Marcelina Argentina Rodríguez, una señora de 70 años, agobiada por las enfermedades.
Esta angustia no me deja vivir, porque nunca me había visto rodando, sin un techo, afirma Rodríguez, mientras lamenta la insensibilidad de las autoridades.
Sin embargo, la peor situación la enfrenta Raisa Antiagua Báez quien, además de quedar en la calle con sus tres hijos, tuvo que correr a internar a la menor, de nueve años de edad, en el hospital Robert Reid Cabral, enferma de lupus.
Este martes Juan Carlos y Ginette Rodríguez afirmaron que estaban esperando que la Cruz Roja cumpliera su promesa de llevarles una carpa más grande, porque en la que poseen caben con muchas dificultades.
Contaron que el doctor Félix Antonio Cruz Jiminián les aportó 500 bloques, comida y colchones.
Ramón Alvarez, propietario de una banca de apuesta, les entregó 60 fundas de cemento y el dueño de Optica Almánzar mil bloques. Pero eso no es suficiente, afirman.
Perdieron todo
El incendio se produjo alrededor de las 2:00 de la madrugada del jueves. Las familias afectadas perdieron sus camas, televisores, refrigeradores, estufas, televisores y otros efectos.
Permanecen en una carpa del sector La Cuarenta y en la noche duermen en las salas, comedores y cocina de familiares y vecinos.

