Un pueblo que mantenga en el perenne olvido a sus grandes hombres, forjadores de nuestra nacionalidad, se le hace imposible redimirse de sus falencias y recobrar el sendero de la moralidad que con tanto ahínco profesaron Ulises Francisco Espaillat y Juan Bosch.
Es muy reciente para olvidar que Don Juan Bosch fue acusado de cobarde, la CÍA le inventó cientos de historietas y algunos de los que hoy le veneran, le llamaron, »vende chinos». El hecho de que el PLD haya permanecido tanto tiempo en el poder, ha servido para que las nuevas generaciones conozcan al Bosch incorruptible, el modelo de político honesto, en definitiva: al prócer.
En el caso de Don Ulises Francisco Espaillat, las presentes generaciones no lo conocen, ignoran que el presidente santiaguero es una de las figuras más ilustres que ha pasado por el solio presidencial. No hay dudas de que Don Juan Bosch fue un gran admirador del prócer, no solamente por su gallardía para enfrentar los desafueros de Buenaventura Báez, sino por su capacidad intelectual.
Bosch y Espaillat son ejemplos de honradez
A Don Ulises le tocó gobernar en el 1876 y basta hojear » sus ideas del bien patrio» para descubrir que manejaba todos los temas de actualidad: la familia, el respeto a la constitución, la soberanía, la religión, el destino de la mujer, la agricultura, la igualdad, la necesidad de amar a la patria entre otros. Es más, las propuestas que hace Bosch sobre el campesinado en sus famosas alocuciones donde resalta las virtudes de nuestros campesinos, están inspiradas en las ideas de Ulises Espaillat.
Aunque siendo presidente de la República, el doctor Leonel Fernández, mediante el decreto 252-.05 instituyó el 29 de abril como Día Nacional de la Ética Ciudadana, en recordación de la juramentación del prócer dominicano, lo cierto es que nuestro gran civilista se encuentra en un olvido imperdonable.
Don Juan Bosch asumió el poder 87 años después que lo hiciera Ulises Espaillat, pero podríamos obviar el anacronismo y decir que fueron vidas paralelas. Ambos amaron su patria con locura, estuvieron alejados de las intrigas, procuraron la educación de su pueblo y ambos fueron derrocados, víctimas de una sociedad atrasada, corrupta, incapaz de asimilar a dos paladines que estaban muy por encima de las condiciones materiales de su tiempo.

