Opinión

De salud y otras cosas: Los 80 años de Dagoberto

De salud y otras cosas: Los 80 años de Dagoberto

El pasado martes, una luna llena y hermosa convertía las olas plateadas de Güibia en un manto que bañaba la terraza del Club de Profesores de la UASD en donde en pleno malecón, Dago, Amarilis y su hija Magda celebraban con sus amigos el 80 aniversario de una vida llena de folclor y de afectos repartidos con su sencillez banileja.

El salón decorado con un altar sincrético de nuestra religiosidad popular complementaba una bella coreografía de niñas de Villa Mella danzando al son de los atabales en una contagiosa noche de ensueños.

Ver a Xiomara Fortuna, Roldán y Duluc confundidos en el público a ritmo de güira, tambora, cintura y contorsiones afroantillanas constituyó todo un espectáculo.

Cada mesa estaba identificada en un fino protocolo que se fue rompiendo con la emergencia del Ballet Folklórico de la UASD.

Altos como Jeo Ripley, Rolando Pérez Uribe y Luisín Mejia; más pequeños como Ramón Colombo ofrecían abrazos a hermanos que hacía mucho que no veían.

Los foetes de los cachúas de Cabral estaban presentes y uno de sus integrantes me colocó uno en el cuello que guardaré por siempre en mi biblioteca, como parte de mi afición por nuestra identidad.

El homenajeado es oriundo de Baní con estudios en Sociología en Brasil.

Por muchos años ha dirigido el Carnaval Dominicano ahora, en su versión de la Ciudad de Santo Domingo que auspicia el alcalde David Collado.

Compartiendo mesa estaban conmigo Guadalupe (exdiputada) y Onofre Rojas ( precandidato a la presidencia de la República).

Antonio Medina, Mauro Canario( Vicerrectores UASD) y Ricardo Corporán, compartíamos una fina bebida que yo había llevado de mis reservas navideñas, pero, se rodó y se hizo añicos ¡cosas
de la buena suerte!.

Tengo un millón de amigos, podría cantar Dagoberto imitando al Carioca Roberto Carlos.

Junto a Fernando Sánchez, Dago y quien escribe producimos un ensayo “Religiosidad Popular y Psiquiatría” que al cabo de muchos años acaba de ser reeditado por la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Sociólogos de la talla de Max Puig y Celedonio Jiménez se dieron cita en esta celebración inolvidable.

Uno se queja de que los amigos tradicionales nos saludamos una vez al año, en la funeraria cuando coincidimos al despedir a un conocido, pero a este año que está terminando de forma intensa , se hace necesario que busquemos excusas para abrazarnos, decirnos cosas bellas y desearnos salud.

El homenajeado entró al salón con un capo africano y una batola de cuerpo entero llena de filigranas y fantasías provocando un aplauso estruendoroso y de pie de gente de todos los estratos.

Viejos y jóvenes tributaron un merecido homenaje a un hombre que no ha hecho fortuna; que no ha instrumentalizado sus saberes y prácticas sociales para venderlos al sistema.

Dago aparecerá por siempre montado en una nube en cada poblado, en cada gesto que huela a dominicanidad, en cada vestigio de nuestros orígenes que sospeche afín a nuestra cultura y su jocosidad estará dibujada en cada sonrisa que patentice lo nacional, las ideas raíces y lo mejor de nuestra identidad.
¡Dagoberto Tejada Ortiz es una marca país!

El Nacional

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