Opinión

E PLURIBUS UNUM

 

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Aunque usted crea o no en las estadísticas, no hay dudas de que los Estados Unidos está monitoreando su progreso al ver una fuerza laboral federal mucho más diversa, por ejemplo, en términos de género, raza y origen nacional.  Además de las Ordenes Ejecutivas diseñadas para promover la diversidad y la inclusión, los departamentos especializados en algunas agencias gubernamentales analizan los métodos sobre cómo mejor reclutar, dirigir estrategias de difusión y detectar posibles barreras para lograr cumplir con esta meta común.  La Oficina de Gerencia de Recursos Humanos, una de tres agencias ejecutivas que le dan seguimiento al cumplimiento de las leyes federales en los lugares de trabajo, considera que los programas de gerencia en pro de la diversidad es un “enlace crítico” para lograr la misión específica de la agencia “relacionada con los empleados, clientes, suplidores y otras personas e instituciones involucradas”.

Aún en los confines de la Embajada de los Estados Unidos en la República Dominicana, la nueva cara demográfica de todo el gobierno federal está a simple vista.  Desde los nuevos funcionarios, hasta los más altos rangos ocupados por los Jefes de Sección y de Agencias, los empleados del Gobierno de los Estados Unidos provienen de una amplia gama de culturas.  La variedad en los rasgos faciales, y en los nombres y apellidos de los empleados reflejan lo que el Gobierno de los Estados Unidos debe ser: un microcosmo de las partes integrales de la nación.

Las recientes visitas realizadas a la República Dominicana por el Procurador General Eric H. Holder, Jr.; por la Secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Janet Napolitano; y de la Directora de la Administración Anti-Drogas de los Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), Michele M. Leonhart, nos recuerdan que la colaboración internacional para tratar temas difíciles como los de seguridad, anti-terrorismo y anti-narcóticos ya no están estrictamente en las manos de administradores blancos y masculinos.  Las mujeres, los afro-americanos, hispanos, asiáticos-americanos y los nativo-americanos redondean las capacidades operativas y de toma de decisión a lo largo y ancho de todo el Gobierno estadounidense, y su contribución es palpable en todos los sectores.

La perspectiva es un buen antídoto para combatir los peligros generados por la complacencia.  Las leyes que han avanzado la lucha por los derechos humanos a veces están enraizadas en las luchas libradas por aquellos que despejaron los caminos para las generaciones subsecuentes.  En una metáfora de la vida real del aislamiento que los pioneros de la diversidad federal han confrontado durante años, muchos de los casos documentados de estadounidenses de ascendencia de Asia y las islasdel Pacífico que trabajaron en el Servicio Estadounidense de Faros – la agencia predecesora de lo que hoy es el Servicio de Guardacostas de los Estados Unidos –se iniciaron en esta labor a principios del siglo veinte al operar los solitarios faros situados en las costas de los Estados Unidos. 

Un aislamiento similar debió de haber sido la realidad de una ex jornalerasemi-esclava, Deborah SampsonGannett, quien a fines del siglo dieciocho se disfrazó como hombre para poder ingresar al Ejército Continental y así luchar contra los británicos durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos.  Vale indicar, en esta transformación progresiva, que yo como joven – a pesar de ser ciudadano estadounidense – tuvo que llevar siempre conmigo una identificación para así evitar ser “deportado”.  Sin embargo, ahora represento a mi gobierno como su más alto representante en la República Dominicana.  La trayectoria de hispanos en el gobierno federal es amplia y continúa escalando peldaños.

Lo que ha contribuido a fomentar el multi-culturalismodentro del Gobierno federal son las redes de organizaciones profesionales, como la Asociación Nacional de Ejecutivos Federales Hispanos; los Negros en el Gobierno (BIG, por sus siglas en inglés); la Red de Ejecutivos Gubernamentales Asiático-Americanos; Mujeres Ejecutivas en el Gobierno, y muchas otras organizaciones que sirven como plataforma de apoyo para la abogacía y el apoyo proactivo.

Las minorías constituían un 27.2% de la fuerza laboral en el Departamento de Estado hace casi un año. Las cifras porcentuales combinadas de los empleados del servicio civil y federal eran mujeres (44.1%), Africanos-Americanos (15.4%), hispanos (4.9%), Asiáticos-Americanos (6.6%) y Nativos Americanos (0.3%).  Pese a los recientes adelantos, los hispanos, la minoría más numerosa actualmente en los Estados Unidos, es el grupo que menor representación tiene dentro de la fuerza laboral federal.  Cuando uno trata con el público internacional, la pluralidad de las experiencias y los puntos de ventaja son herramientas que son bien utilizadas en el negocio de la diplomacia.  El reto de la diversidad se convierte en nuestra fortaleza.  Las minorías que recién entran en la fuerza laboral federal de los Estados Unidos ya no tienen que aferrarse a la promesa solitaria de una lejana llama ubicada en un faro casi imperceptible a la distancia.

El Nacional

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