Los resultados de la Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (Enhogar) reflejan la acentuada diferencia entre el sostenido crecimiento de la economía en comparación con el lento impulso de la equidad social, como lo demuestra el dato de que más de un millón de dominicanos aún defeca en letrina.
Aunque los índices de desarrollo humano han experimentado avance en los últimos años, aún falta mucho trecho por recorrer en la ampliación de los servicios de agua potable, electricidad, recogida y depósito de desechos sólidos y tratamiento de aguas negras.
Ese censo aplicado a 37 mil hogares revela que apenas un 53.5% tiene servicio de agua dentro de la casa y un 23% en el patio y que un 17% carece de servicio de recogida de basura, cifra que se incrementa notablemente en el sector rural, a un 43%.
El 98% de los hogares dispone de servicio de energía eléctrica, aunque el 25% lo recibe solo entre diez y 14 horas al día y un 13% menos de diez horas, lo que indica que se requiere ampliar la oferta y consistencia del servicio de electricidad.
La economía dominicana lleva más de 25 años de crecimiento continuo, con excepción del período 2000-2004, por lo que ya es tiempo de que el Estado se aboque a garantizar servicios básicos a la población como son los referidos a agua potable, electricidad, eliminación de desperdicios y tratamiento de aguas negras.
De poco sirve el crecimiento del PIB si no se refleja en calidad de vida, incremento del ingreso, calidad del gasto público y mejor redistribución de los recursos públicos, incluido los destinados a generar empleos, garantizar acceso a la salud, educación, transporte y vivienda.
Como condición indispensable para superar la condición de país pobre y atrasado, República Dominicana está compelida a resolver en el menor tiempo posible los temas de insuficiencia en la generación, distribución y suministros de energía eléctrica y agua potable, tratamiento y depósito de aguas residuales.
Los resultados de Enhogar 2017, si bien reflejan avances en áreas de desarrollo humano, desnudan realidades cercanas al drama social, como el dato de que más de un millón de dominicanos aún defeca en letrina, lo que refleja un gran trecho entre crecimiento económico y equidad social

