Como aquí, de periodistas, abogados y políticos usted puede decir cualquier cosa y por lo menos la duda queda, algún genio del mal ideó el asunto, encontró quien lanzará la pus. Y ahí esta el drama.
Es la ignominiosa tradición del estercolero político dominicano (se ha hecho contra Bosch, Peña y Leonel). Sólo que esta vez, tal parece que los señores erraron el tiro.
Pero antes, digamos que si la señora Margarita Cedeño Lizardo de Fernández pensaba que podría transitar por la vida política como candidata de popularidad creciente, sin pagar el precio de su aceptación, se equivocó. Bienvenida a la nausea, dama primera. Esto es el infierno y una M que no es de miércoles.
Colocada durante los últimos cinco años como una de las dos personalidades de la política con mayor aceptación popular, (lo que ha ido en aumento en los últimos meses hasta llegar a encabezar ese renglón según la reciente Penn-SIN), con su trabajo como candidata vicepresidencial del Lic. Danilo Medina, Margarita Cedeño ha ayudado a Medina a despojar a Hipólito Mejía de su liderazgo de aceptación entre mujeres y jóvenes. Y su popularidad sigue subiendo según todos los sondeos, incluidos los de sus adversarios.
Entonces, dada la tradición politiquera nacional con vocación coprológica, solo era asunto de tiempo que ocurriera, que se soltara el loco de la maledicencia y apareciera la acusación: Según un señor abogado, político y comentarista de un programa de televisión de la ciudad de Santiago, Margarita posee junto a su padre, una cuenta en un banco danés con 43 millones de Euros.
Solo que para mala suerte del señor, una vez mas la señora Cedeño vuelve a romper la tradición y no ha zanjado el asunto con una descalificación al emisor de la ofensa y ya. No.
Conociendo el carácter de la doctora Cedeño, podría haber sido José Martí, Bidó Medina o Bello Rosa, o en su defecto Juana de Arco y Sor Juan Inés, los niños cantores de Viena, quienes emitieran la ofensa.
Esto no se quedará en la tradicional descalificación porque el señor es perredeísta. Aquí el problema no es el emisor y su militancia o no, la campaña en su contra o no, sino el mensaje y el daño que este puede causarle a su honor y a su familia.
¡Y los políticos, como los periodistas y los abogados, no todos somos iguales!
En un acto de ciudadanía responsable, Margarita quiere brindarle a ese señor la oportunidad de demostrar lo afirmado ante un tribunal. Incluso, ha pedido que el señor sea protegido hasta de la gripe. Los tribunales, los tribunales.
Algún día tenía alguien que detener la comunicación coprológica de una sola vez.
Y ojalá que la clase política, incluido cierto PRD que se cree beneficiario de esta ofensa, asuma la posición de la señora Cedeño: Que la difamación no quede impune. Y que ningún ciudadano comunicador o político, abogado o guachimán, afirmé en medios de comunicación y/o redes sociales lo que no puede demostrar en un tribunal . Y de hacerlo que lo pague aunque estemos en medio de una campaña electoral.
La comunicación social es información u opinión con responsabilidad, función social y vocación de servicio, no paredón ni patente de corso para fusilar reputaciones y alcanzar la fama a través de la difamación. Los tribunales, Margarita, los tribunales.

