Opinión

El bulevar de la vida

El bulevar de la vida

La comunicación coprológica
(Medios, vulgaridades y responsabilidad ciudadana
)

En supermercados, calles y centros comerciales, padres y madres se me acercan con su queja por los excesos verbales de nuestros medios de comunicación electrónicos.

 Hablo de lo que lo españoles llaman: Telebasura, y que en el caso dominicano tiene mucho que ver con vulgaridad, desparpajo, torturas gramaticales, mucho hablar con faltas de ortografía, irrespeto, mal gusto, difamación, o sea.

 Quizás por las deformaciones autoritarias de nuestra sociedad, la primera reacción de cualquier de nosotros es la censura, pero no, ahí no está la solución: la libertad es el estado natural del hombre, la que necesita incluso para joderse.

 En los pasillos del súper de mi barrio he decepcionado a más de un padre de familia alarmado cuando defiendo el derecho a ser emitido que tiene cualquier programa aunque supere en venenosa vulgaridad, expresiones morbosas y atropellos al buen decir, a aquellos pleitos que las prostitutas de antes escenificaban por un cliente, cuando la noche estaba más caliente que Lola, y en la vellonera del fondo del burdel se escuchaba la página/guaracha: “Báilala hasta las dos/ báilala hasta las dos/ que a las dos me la vo’ a llevar…”

 Creo que, dados los altos índices de audiencia de programas de vulgaridad demostrada, somos nosotros los ciudadanos, como sociedad, quienes debemos revisarnos. Algo anda mal en el ser nacional que consume con la fidelidad y la pasión de una amante recién estrenada lo que hace tiempo bauticé como “la comunicación coprológica”.

 ¡Qué carencias de alma tiene el ciudadano que prefiere el asco del insulto mediático como cena o desayuno a otro tipo de programas!

 No es la censura la que debe liberarnos de esos programas, sino nuestra libertad de elegir utilizando el control remoto. Por eso insisto en parafrasear al Presidente Clinton: ¡La educación, estúpido, la educación!

 Sólo, cuando no sea rentable la vulgaridad en los medios electrónicos, sólo entonces se irán adecentando esos medios.

 No es el ejercicio de la censura lo que necesitamos, sino el de la libertad responsable, y vuelvo y me repito: ¡militancia ciudadana, militancia ciudadana para un país mejor! pablomckinney@gmail.com

pablomckinney.com

El Nacional

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