El PRD, el partido alternativa por excelencia de nuestro bipartidismo reinante, no cesa de presentar sus peores credenciales, no solo al electorado sino también a quienes por tener que perder -o por perder si pierden los que tienen- les preocupa la estabilidad social y macroeconómica del país.
Por eso importa tanto lo que desde 1999 me he dado en llamar la etapa del mal menor. En ella estamos.
Si usted lo prefiere, no utilice el paraguas, pero le aseguro que seguirá lloviendo igual.
Si usted lo desea puede suicidarse en misa, pero le advierto que seguirá ganando las elecciones quien tenga mayor capacidad para leer las señales electorales que le envíe -no usted ni yo, que si pudiéramos habríamos colocado en Palacio a don Negro Veras- sino a la inmensa mayoría de los votantes que son el verdadero Soberano. Claro, esto, si vamos a jugar a ser demócratas, que el vino será de plátano pero es nuestro vino, que dice don José, el Apóstol.
Por supuesto que desconcierta mucho esta democracia cínica y un poco puta que nos hemos montado entre todos; este sarao de doblez e hipocresía a todas horas, donde un procurador amigo comete el desliz de amenazar con apresar a quienes compren los servicios de prostitutas, olvidando que la prostitución más inocua y justificable es la de La bolita del mundo, además del riesgo que correrían el turismo y ciertos matrimonios (-existen prostitutas de un solo dueño-) si la procuraduría insistiese en prohibir un oficio contra el que no han podido ni las dictaduras, desde Trujillo a Fidel.
Nuestra democracia será cínica y bandolera, pero cuidado, que la alternativa siempre será peor. Ya les decía ayer, que para perfectas las dictaduras y sus horrores.
Los defectos de la democracia sólo se curan con más democracia, pero el pueblo tiene que exigirla como la exigió aquel lunes de amarillo en 4%E full, y en 48 horas aparecieron cuatro mil millones de pesos que no existían.
Mientras, quede aquí el lamento porque pasan los meses, y el blanco partido de quien los votantes siguen enamorados a pesar de sus torpezas, el partido que debería asumir la responsabilidad de opositor propositivo pero duro, respetuoso y conceptuoso pero cortante, no es ya capaz ni siquiera de reunirse para llorar cogidos de la mano por la memoria de su líder, el político dominicano que mayor aprecio y respeto inspiró entre los grandes líderes políticos del mundo.
Llegará mayo 2016, ocurrirá lo inevitable, y volverá Jeremías, el de la Biblia, a ponerse de moda. Y volveremos nosotros a escribir libros para contar peligros, cada quien con sus pareceres, frustraciones, alegrías o resentimientos.
Y continuarán unas fuerzas supuestamente alternativas y progresistas, más solas que la luna, y como El Chaval, perdidas como un camino viejo o como un conuco sin desyerbo, sumidas ellas en su palabrerío intelectual, fruto de buenas lecturas y mejor vino, pero torpemente sordas ante las señales que les envía el electorado que es por si no lo sabían- con quien se ganan las elecciones, para bien o para mal. Si el pueblo quiere lucha, que luche Jack Veneno. Es la democracia y sus juegos.
Y llegara otro mayo, y los señores seguirán perdiendo elecciones, sufriendo derrotas que nunca serán su culpa sino la de otros. Ellos son así.
Por suerte los dominicanos sabemos a quién se le echa la culpa cuando la partera es mala.

