*Meretrices y turismo*
***Si cada nueva lágrima es un sol/ por qué te hizo el destino pecadora/ si no sabes vender el corazón.** A. Lara.*
Cada semana, cuando no es Nuria es Alicia, Participación Ciudadana, los FALPO y hasta el PRD, el mismo 2004-2008 (¡aunque usted no lo crea!) quienes se presentan con evidencias, pruebas, dudas razonables y algún otro poema macabro sobre el desmadre de la corrupción en el país.
Pero nunca pasa nada.
Muda y sorda, cual Shakira en su canción, la Fiscalía no escucha
el rumor público, no lee el periódico ni ve televisión, mientras el DEPRECO,
-que a veces en momento de extraña y sincera lucidez nos ofrece los datos de
su propia incompetencia- baila al son que le tocan y nada hace, o nada le permiten hacer, para colocar algún tipo de freno a este joint venture de cosas mal hechas y celebradas.
¡Entonces! Ya que en nuestro país la corrupción es socialmente
aceptada y la impunidad es una fiesta con merengues del Torito, como ciudadano pagador de impuestos, este escribidor exige a las autoridades dejar
en paz a nuestras prostitutas.
A diferencia de nuestro Estado, -cada vez más ineficiente en
ofrecernos hasta la seguridad de la paz en un cementerio,- nuestras prostitutas sí ofrecen un servicio de calidad gratificante, de erótica paz y eficiencia demostrada. Lo dije ayer.
Para colmo de ingratitudes, y según se ha sabido, las redada del
pasado fin de semana se hicieron por iniciativa del ministerio de Turismo.
Pero, don Radha, y cómo puede ser posible tanta ingratitud hacia un colectivo trabajador, tan responsable como nuestro sol o nuestras playas del
éxito del turismo dominicano.
Hablemos con franqueza: ¿Qué sería del turismo nacional sin la posibilidad de que mulatas dadivosas y putas -teñidas o no-, ejerzan libremente su sexualidad con sus amigos extranjeros en hoteles y villas

