Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

La juventud y los sueños

Ayer martes, la Secretaría de Medio Ambiente me invitó a pronunciar unas palabras de motivación y aliento a  cientos de jóvenes de escuelas primarias del país, que disfrutaban de una excursión ecológica, con la que SEMARENA premia a estudiantes meritorios mediante visitas guiadas al Acuario, el Zoológico y el J. Botánico. (Allí, un jovencito moreno con la edad de mi Paola menor, 9 años, me confesó que por primera vez había visto la mar, el amado mar.) 

 Llegado el momento de mis palabras, ¿qué decir a unos muchachos que van descubriendo el mundo, y nos ven a los mayores como unos señores demasiado racionales y fríos ante la vida? Nadie aprende en cabeza ajena. Los consejos cuando se dan sin ser pedidos no se aprecian y muchos menos se escuchan, hagan memoria. Pero puesto en el compromiso por el imperialismo de la amistad, sólo atiné a pedirles que no paren de soñar y sean siempre como me dijo un viejo amigo hace ahora mil años: “Un vendaval de pasiones.” Querer sin presentir, saltar sin red, defender los sueños… y si quiere que entre el mar.

La primera señal de vejez no son las canas ni las arrugas, sino la precaución, los temores, la falta de curiosidad y arrojo, hacerse “respetable”, o sea, echarse a perder. Mirar demasiado el reloj.

Los jóvenes tienen todo el tiempo que hay, que es el que nosotros los mayores ya perdimos en perdidas batallas, viejas guerras tristes de pobres patrias grises, amores sin porvenir, sueños truncos.

En fin, que de soñar se trata esto de vivir; de soñar y de luchar por cambiar al mundo, hacerlo más justo y solidario para que, llegado el otoño de la existencia, áun nos queden fuerzas para evitar que ese mundo nos cambie a nosotros hasta la vergüenza.  

Amar la libertad, nuestras verdades, defender nuestros innegociables principios y estar dispuestos a pagar el precio, para que al final, casi felices, podamos cantar con Amado Nervo: “Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!»

El Nacional

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