¿Qué Pasa?

El lado bueno

El lado bueno

La gente muere y respira. La gente muere y camina las calles y se sienta y come. La gente pierde la vida, teniéndola, solamente haciéndose indiferente al mundo y a sí mismo.

Los golpes de la vida dan más duro a unos que a otros, pero también, creo, hay mentes más débiles que las otras para enfrentarlos.

Solo así se explica que Laura, joven, bella y como dicen: aplaudida, ande por las calles sin gusto por hacer las cosas que realmente merece.

Muchos amores la maltrataron, el último se hizo su pareja, la embarazó y se fue sin explicarle nada, solo con la frase célebre de que “necesito un tiempo”, como si las relaciones fueran una  de esas empresa que dan merecidas vacaciones.

Y Laura quedó ahí, cuidando su pequeño, pero dando la idea a todo el mundo, de que lo preparaba para que se las arreglara solo, cuando ella se fuera del  mundo de verdad.

Cuando ella ríe lo hace con el dolor de quien es obligado a hacerlo.

Toma fáciles las decisiones, porque lo hace como quien le da igual ir al norte que al sur, o quedarse sentada todo un día. Pocas cosas le afectan, nada la inmuta…simplemente porque está inmutada.

Pepe es un caso diferente, pocas personas saben lo que pasa por su cabeza. El, a diferencia de Laura, habla, bromea, pero se niega a la vida.

Parece no estar acostumbrado a que lo quieran y huye cuando siente que se hace necesario para alguien en especial, como si sintiera que no lo merece.

O como si no quisiera encariñar a alguien para después dejarlo, talvez, como quien se aleja para no dar dolor a la hora de su planeada partida del mundo.

Parece a simple vista, un hombre de mundo, amante de los placeres, pero en realidad, no disfruta de ninguno. Asemeja un tipo seguro que se valora, pero está lleno de inseguridades y no siente nada por él mismo.

Laura no gusta de vestidos ni bullas, solo quiere iniciar el día y desea fervientemente que se termine uno y otro, a ver si llega el día final. Pepe se despierta sumido en una rutina que no es capaz de cambiar, porque perdió la voluntad, a veces tiene momentos de una lucidez que se apaga.

Parece que la vida a golpeado duro a Pepe y a Laura, y como ellos muchos andan por la vida llenos de “anestesias”, saturados de “sedantes” imaginarios de esos que te tomas cuando algo grande te pasa y por no asimilarlo, te vas del mundo de una manera especial: con el cuerpo en la tierra y la mente en un lugar bien lejano.

De esos sedantes y anestesias que te impiden ver el mundo, te ciegan, quitándote la oportunidad de ver que todo pasa y se soluciona, aunque sea de la manera que menos nos guste. Es ley de la vida.

 

El Nacional

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