¿Qué Pasa?

El Lado Bueno

El Lado Bueno

Melina, al igual que mucha gente de este mundo, cometía cada día un gran error. Vivía llena de quejas porque creía en aquella utopía de la eterna felicidad.

Entendía muy en sus adentros que llevando una vida justa, sin hacer nada malo, cumpliendo con lo que Dios manda, aminorarían sus problemas y poco a poco, se ganaría la felicidad de nunca tener más tropiezos y estar en paz.

Pero no es así.

Cada día ella entendía menos y cuestionaba por qué, por ejemplo, gente tan buena se afecta de cáncer, o cuál es el motivo por el que unos ladrones se metieron en la casa del bueno de Eduardo, su vecino, y lo dejaron sin nada.

Se llenaba de angustias, perdía el sueño y pensaba solo en el peligro y quería adivinar cuáles eran las mil maneras de evitarlo y por fin…ser feliz.

No entendía la vida, como tampoco la entendemos muchos de nosotros.

Expertos que han vivido mucho y tienen sobrada experiencia, han definido el anhelado término de la felicidad, como momentos en los que se siente paz y alegría, pero que no necesariamente son constantes y super largos.

Vivir cada día te enseña que ser feliz no te garantiza que un día no te de una mala gripe, o que tu hijo no se caiga y se de un golpe en la frente que le deje tremendo chichón, mientras te preguntas si los mencionados angelitos ya no lo están cuidando.

Al parecer, y contrario a lo que pensamos los simple mortales, vivir es enfrentar cosas cada día, brincar hilos que te pueden hacer caer, curar fiebres, y ser feliz, cada vez que te sientes vencedor de cada una de estas barreras.

Subes, bajas, te mantienes al centro y a veces uno desespera pensando hasta cuando es, pero eso es el mundo, así como el dia se solea y de repente se nubla, para al llegar la noche dejar la interrogante del por qué no llovió.

No hay que buscar muchas explicaciones, creo que solo hay que vivir, esperar, luchar, cuidar tus pasos y bendecir las cosas buenas, mientras se brega duramente con las malas.

Por eso, una amiga muy cercana, cuando se siente feliz, trata de prolongar el momento, respira, ríe, goza, y repite una y otra vez que hay que disfrutar a plenitud esos “momentitos” porque definitivamente, hay episodios que no se repiten.

 

 

El Nacional

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