No había llegado la Navidad para la pequeña Alexandra, y sus razones eran muy simples: andaba de cabo a rabo su casa y no veía, en ningún sitio, el Nacimiento de Jesús. La imagen de La virgen María junto a su pequeño bebé, era lo que hacía que la niña de 5 años sintiera que había llegado la fecha que esperaba.
Sus razones eran lógicas, porque a su corta edad, solo sentia la Navidad cuando veía la imagen que andaba buscando desesperada.
De repente, pensando como adulta, se dijo que quizás se había dañado el Nacimiento y puso su atención en otros elementos que, también le anunciaban la hermosa época.
Dio media vuelta y comenzó a buscar y a buscar, el árbol reluciente y colorido que adornaba uno de los rincones de su casa, todos los diciembre. Y se sorprendido gratamente cuando lo vio, allí, mediano, lindo, lleno de adornos puestos quizás un poco al descuido, como quien lo hace sin tener mucho tiempo.
Puso su pequeña cara de preocupación, cuando vio algunos de los adornos de su árbol, en el piso, tirados al descuido. Abrió los ojos bien grandes sorprendida, cuando se dio cuenta de que aquel árbol, lindo, no tenía luces. ¿Qué pasaba en su casa? Parecía preguntarse preocupada. Fue cuando su madre llegó del trabajo, el momento preciso en que le dijo muy seria que quería hablar algo con ella. Su tono pareció extraño a su progenitora, que dejó a un lado la comida y el cansancio del dìa y fue con ella a su habitación.
¿Qué pasa aquí?, le dijo. ¿Falta mucho para la Navidad? -No mi amor, ya estamos en diciembre- dijo la mamá. -Pero siguió la pequeña Alexandra no hay Nacimiento y no está terminado el árbol de Navidad, porque no tiene bombillos hace días.
La madre sonrió y se dispuso a acercar la fecha esperada por su pequeña.
Buscó una funda guardada desde hace un año y de ella sacó el Nacimiento, y como quien no tiene hambre ni cansancio, tomó las luces de su árbol, dejadas a un lado por falta de tiempo, y las colocó, enchufó y encendió. Fue así como dibujó una gran sonrisa en la cara de su hija y ambas sintieron que en verdad el momento era memorable.
