Opinión

El mitin contra la Constitución

El mitin contra la Constitución

Actos como el mitin  promoviendo la reelección del presidente Leonel Fernández, son de triste recordación. Invocando una violación a la Constitución, traza pautas para que cualquier organización haga lo mismo.

Es sorprendente que la actividad haya sido impulsada por legisladores del PLD y el Partido Reformista, muchos de ellos integrantes de la Asamblea Nacional Revisora encargada de elaborar y aprobar la nueva Constitución.

La asistencia del presidente de la República, como figura aclamada, es una abierta provocación al desorden institucional, comoquiera que se vea.

Algunos promotores justifican el evento con el pretexto de que se trata de un acto de reafirmación, en el que “dos millones de dominicanos” expresaron su respaldo al presidente Fernández. Estilo trujillista, atrasado, en el que será muy difícil demostrar la autenticidad y libre voluntad de los firmantes.  Recuerda el desfile de centenares de miles de dominicanos,  en febrero de 1960, para besarle la mano al Jefe, sentado en una tribuna levantada pomposamente en la Feria de la Paz.

Estamos, ahora, ante un ensayo de referendo que procura reformar el artículo 124, para facilitar la repostulación de Fernández.  Aún cuando la propia Carta Maga advierte que no podrá ser reformada por “aclamaciones populares” [ver artículo 267]. ¿Tareas del Tribunal Constitucional, como lo anunciara el senador Bautista?

Que sepamos, nadie ni nada atenta contra la figura del jefe del Estado. La estabilidad política de la nación nunca ha estado más resguardada.  Entonces, ¿para qué reafirmar algo fuera de duda y peligro?

Lo que sí esta fuera de discusión es la solemnidad y supremacía de la Constitución. Ojalá que el presidente no acate esta sanción irregular.

¿Por dónde le quieren meter el agua al coco? ¿O es que existe alguna fórmula de seguir sin que la figura política del presidente Fernández no salga dañada en las elecciones el 2012 y el 2016? No digamos lo que podrá ocurrir con estabilidad social y el orden constitucional y jurídico.

El Nacional

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