Se encuentra en delicado estado de salud en el sector La Zurza, al norte del Distrito Nacional, un enajenado mental que hace 17 días fue rociado con gasolina y quemado por un grupo de jóvenes de Villas Agrícolas que estaban en chercha. Carlos Calderón, de 33 años, apodado Carlo El Loco, con la cara y gran parte del cuerpo desfigurado, vive en medio de la suciedad y el hedor, debajo de una yola abandonada a orillas del río Isabela.
Sobrevive gracias a vecinos que le dan agua y comida a este sanjuanero que un día llegó a Santo Domingo a ganarse la vida en lo que fuera, y que terminó cargando sacos y empujando carretillas en el llamado Mercado Nuevo.
Con la mirada perdida en el suelo y con el recelo del que teme ser agredido de nuevo, Carlos dice que no sabe por qué le hicieron eso, y que no conoce a quienes se divirtieron con él de esa manera.
Sólo recuerda que estaba acostado sobre cartones debajo del elevado de la avenida Máximo Gómez, con Nicolás de Ovando, frente al Mundo del Juguete, a donde acudía diariamente a buscar algunos pesos que los transeúntes le daban.
Con un lenguaje propio del que no domina su realidad, Carlos relata que uno de los jóvenes se le acercó, le roció gasolina en la cara y el pecho, y antes de que pudiera levantarse, otro le lanzó un fósforo encendido.
Testigos de esa truculencia explican que Carlo El Loco corrió desesperado en varias direcciones, estrujándose la cara y el pecho con las manos hasta que cayó sobre el pavimento.
Dos choferes de la ruta Nicolás de Ovando-Morgan lo trasladaron a la Unidad de Quemados del hospital Doctor Luis Eduardo Aybar, donde estuvo dos días al termino de los cuales fue dado de alta.
Carlos regresó a La Zurza, a orillas del río Isabela, donde pasa los días debajo de la yola abandonada que le sirve de albergue.
Tirado sobre cartones en el piso sólo tiene como ropa de cama una sucia sábana que en un tiempo atrás fue blanca.
Hasta el momento nadie ha sido detenido ni investigado por esta crueldad, que revela hacia dónde se encamina la sociedad dominicana a causa de la pérdida de valores. Sólo Dios sabe si Carlos Calderón sobrevivirá a la agresión en su contra.
EL DATO
Nadie vio nada
Pese a que la agresión a Carlo El Loco ocurrió en la mañana, delante de mucha gente, nadie vio nada y nadie sabe nada de esta crueldad.
