Opinión Articulistas

En otras palabras: De resilientes a antifrágiles

En otras palabras: De resilientes a antifrágiles

Pelegrín Castillo Semán

Mientras el mundo desciende a los infiernos de la primera guerra global híbrida, las clases dirigentes de la República no parecen percibir la magnitud de los retos que deberemos encarar.

He dicho muchas veces que están en fase de negación, paralizados, en modo Jet Set, mientras el techo de la República acusa fracturas y sus columnas se debilitan.

Veamos de frente, con valor y conciencia histórica, algunos de esas pruebas que tenemos por delante:
1)La profunda crisis haitiana tiende a escalarse, y las posiciones del estado no son las apropiadas: ambiguas, vacilantes, débiles, sobre todo, después del cambio notorio del discurso oficial, que proclamaba “no hay ni habrá solución dominicana a los problemas de Haití”.

2)Existe una creciente acción agresiva de las estructuras del crimen organizado transnacional, y que se tornará más violenta, tras el apoyo al Escudo de las Americas, pero la condición de nación turística y abierta a la inversión, nos lleva a tratar de minimizar el fenómeno.

3)Los déficit acumulados en el sector público son tan preocupantes como los altos niveles de endeudamiento, y la mala orientación del gasto público.

4)La corrupción y la impunidad, son sistémicas, estructurales y culturales, y el enfoque punitivo judicial, aunque necesario, está demostrando ser insuficiente y contraproducente.

5)La calidad de los servicios públicos esenciales deja mucho que desear, por los enfoques extraviados que guían su acción: por ejemplo, la salud está lejos de tener un enfoque preventivo.

La realidad es que el sistema político partidario y electoral, está en un grado avanzado de descomposición, que nos expone a sufrir graves retrocesos.

Recientemente, hablando ante el IV del Congreso Nacional de Productores Agropecuario-que me honraron con la calidad de Presidente de Honor-, advertí que vienen tiempos muy difíciles, y que nuestra mayor prueba como nación es ir más allá de la condición de resiliencia, para convertirnos en anti-frágiles, es decir, adquirir la capacidad de crecernos y fortalecernos ante las adversidades. También enfatice que eso requerirá de una Nueva República para salvar la Nación, siempre contando con la Gracia de Dios.

También enfatice que eso requerirá de una Nueva República para salvar la Nación, siempre contando con la Gracia de Dios.

El cambio de ciclo político histórico de los líderes y los partidos dominantes – que según la pauta comprobada no supera los 30 años-, en esta ocasión coincide con cambios enormes y complejos en los entornos exteriores, lo que ha siempre sido determinante en el curso de los acontecimientos nacionales.

Por: Pelegrin Castillo Seman
pelegrinhcastillos@gmail.com

El Nacional

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