Al parecer la zona sureste de la provincia de Santo Domingo, aledaña al mar Caribe, es decir desde Villa Duarte, y Los Mameyes, pasando por el aeropuerto internacional de Las Américas, la playa de Juan Dolió hasta la cuidad de San Pedro de Macorís, se ha convertido en una “tierra de nadie” donde atracadores y malhechores hacen lo que les viene en gana, ante la mirada prácticamente indiferente de las autoridades.
Los robos de maletas y equipajes a los viajeros internacionales están casi bajo control de la Policía desde que se redobló la vigilancia desde la puerta de llegar de los pasajeros hasta su empalme con la autopista Las Américas, aunque muchos viajeros son seguidos en sus automóviles por motocicletas o carros hasta llegar a su residencia en Santo Domingo donde se les hace víctimas del despojo de las pertenecías o dinero que han traído desde Estados Unidos.
Con motivo del crecimiento de Boca Chica desde un humilde balneario hasta llegar a ser un Pueblo Turístico, la misma se ha convertido en un nido de narcotraficantes y consumidores de drogas, aprovechando la llegada masiva de extranjeros, sin que la Dirección Nacional de Control de Drogas haya logrado poner fin a la situación a pesar del esfuerzo de sus oficiales y agentes, pues los puntos de venta y consumo de drogas siguen tan campantes como antes.
Todo lo anterior lo traemos a colación ante el asalto de que fue víctima el pasado domingo el exsecretario de las Fuerzas Armadas mayor general retirado Juan Bautista Rojas Tabar y su esposa doña Matilde, quienes estaban en su residencia veraniega de Juan Dolio donde le visitaba una familia amiga en el momento del robo.
El exmayor general Rojas Tabar, quien sufre quebrantos de salud, se encontraba en su residencia de veraneo en Juan Dolio, donde se trasladó desde su casa en Arroyo Hondo tercero. Pero al parecer la residencia de Rojas Tabar era vigilada por quienes armados despojaron a las víctimas de valiosas prendas, entre ellas un reloj Rolex, así como dinero en efectivo y la pistola del exsecretario de las Fuerzas Armada.
Desde los tiempos en que el presidente Balaguer terminó su primer mandado en 1986, hay una ley que asigna escolta especial a los exsecretarios de las Fuerzas Armadas, exjefes de estado mayor de las instituciones castrenses y a los exjefes de la Policía Nacional, pero al parecer esta ley no se está cumpliendo, porque la misma no contempló que la Secretaría, ahora Ministerio de las Fuerzas Armadas seguiría encargándose del pago de las dietas y asignar los combustibles a los oficiales asignados como escoltas.
Hacemos un llamado al director general de la Policía Nacional, Ney Aldrin Bautista Almonte, un oficial preocupado por contener la delincuencia, para que redoble la vigilancia en la zona costera sureste de la provincia de Santo Domingo y meta en cintura a tantos delincuentes desaprensivos, especialmente a quienes usan motocicletas y andan en parejas para cometer sus fechorías, y devolver así la tranquilidad a la población.

