Los ángeles de la iglesia de Jarabacoa no eran de Roberto Flores, tampoco de Jarabacoa, ni de la iglesia, eran ángeles de todos los dominicanos.
Fueron borrados con pintura blanca por decisión del párroco Johnny Durán y no hay manera de que las imágenes de los mismos ángeles vuelvan a surgir, pero si hay muchas maneras de enmendar este hecho que daña la figura y la obra del maestro de la pintura Roberto Flores, quien tiene toda una trayectoria de trabajo y ha aportado su arte a las presentes y futuras generaciones a través de su magisterio y su talento.
Nos solidarizamos con este artista que tiene cerca de 40 años de trabajo entre la escuela de Bellas Artes y diversas instituciones. Una buena manera de reconocerlo es otorgándole una pensión que le corresponde y que ya tiene muy merecida. Otra buena manera es adquiriendo y valorando sus obras, entre las que se destacan además de sus ángeles, el tema de la mujer, la música y otros tópicos que por lo general trabaja en grandes formatos y en el caso de los murales, con el uso de una técnica del fresco que muy pocos artistas manejan a nivel mundial.
La obra del artista que por ignorancia hicieron desaparecer, es un patrimonio cultural Nacional de todos y así fue declarada por la Cámara de Diputados. Ojalá que por fanatismo o interés particular no hagan lo mismo con otros murales que nos pertenecen a todos los dominicanos porque si no se toman medidas, los sacerdotes acabaran hasta con los murales de nuestras catedrales.
Con lo de la desaparición del Mural de este artista el párroco crea un precedente que las autoridades esclesiales deben tomar en cuenta para que no se vuelva a repetir. Ojalá que este hecho sirva para que veamos a nuestros artistas en su justa dimensión. Roberto Flores tiene mucho tiempo trabajando los ángeles, a los que siempre ha plasmado de una manera muy particular. La Catedral de Baní cuenta con un mural suyo. Hemos visto a Flores trabajar sus frescos y hemos participado en algunas de las charlas en las que como educador explica su técnica y lo que inspira su trabajo. Detengámonos en los ángeles de Flores y pidamos que nos protegan de tanto fanatismo, autoritarismo y capricho particular.

