Los procesos de alimentación que se llevan a cabo en países subdesarrollados o en vías de industrialización tienen serias deficiencias en la realidad a la hora de hablar de alimentación en la primera edad o en la niñez. «Nuestros niños están siendo envenenados silenciosamente al ingerir bebidas y comidas nocivas. Todas ellas ampliamente anunciadas en la televisión y en Internet, de manera que les inculquen hábitos permanentes de consumo. «Esas informaciones provenientes de organismos internacionales que tienen papeles predominantes en la alimentación de los niños son más que elocuentes.
Otra referencia a esta situación la observamos en, Muy lejos del peso, documental de Estela Renner, producido por Marcos Nisti, debiera ser obligatorio el pasarlo en las escuelas y familias. Nunca he sabido de un filme tan pedagógico sobre la alimentación infantil. En el mismo se reflejan factores alimenticios que posteriormente se reflejarán en la vida adulta de esos niños de hoy y el pago que tendrá el estado en la recuperación de la salud de esos adultos. Nuestros niños están siendo envenenados silenciosamente al ingerir bebidas y comidas nocivas.
Todas ellas ampliamente anunciadas en la televisión y en Internet, de manera que les inculquen hábitos permanentes de consumo. Si enfocamos los aspectos propios de una cantina para venta de alimentos en escuelas y colegios nos encontraremos con serios vicios de higiene, manejos y vestimentas de aquellos encargados de la elaboración y procesamiento de los insumos alimenticios.
A pesar de que la legislación de muchos países ya prohíbe la publicidad de alimentos dañinos para la salud de los niños, como es el caso de Chile, Francia, el Reino Unido, el gobierno brasileño sigue sometido a la presión de las empresas productoras. Flojea en asegurar calidad de vida a nuestra población. En cuanto a la vigilancia sanitaria, el Ministerio de Salud se las ve y se las desea invirtiendo millones de dólares en enfermedades evitables.
Solo en Brasil el 30% de los niños tienen sobrepeso y un 15% de los mismos ya son obesos. Crece de modo alarmante la incidencia de la obesidad infantil, colesterol alto, problemas glandulares, diabetes tipo 2, cáncer, sin que se consiga poner un alto a la industria del envenenamiento sabroso.
Se está previendo en nuestro país situaciones como las que atraviesa Brasil en los actuales momentos, cuando observamos que la mayor parte de las comidas que se ofrecen son azúcares en alto porcentaje y con serios visos de poca vigilancia, debemos estar atentos a estos procesos y en especial prestar mayor vigilancia a estas situaciones en especial en las meriendas y otros momentos básicos de la alimentación de nuestros niños.
Hay incluso escuelas que abren sus puertas al atractivo de las redes de cafeterías, sin percatarse de que la calidad de los alimentos ofrecidos en ellas equivale a dejar entrar en casa a un asesino con armas.
La diferencia es que el alimento nocivo mata lentamente y causa un mayor y más largo sufrimiento. Si analizamos datos encontramos que estos datos hablan por sí solos: una bolsita de 300 gramos de caramelos contiene 120 gramos de azúcar; o sea el 40% del producto es puro azúcar. Una botella de un litro de bebida láctea contiene 165 gramos de azúcar. Es como ingerir una taza de azúcar.

