Hoy 25 de noviembre conmemoramos el 52 aniversario del brutal asesinato de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal. Este brutal asesinato cometido durante la tenebrosa tiranía de del peor monstruo que registra la historia latinoamericana, Rafael Trujillo, marcó el principio del fin de su tiranía de 31 años, cuando el tirano fue ajusticiado el 30 de mayo de 1961.
Como registra la historia universal, esas heroínas y mártires representan un símbolo en la lucha contra la opresión y la injusticia.
Su lucha por ideales en la búsqueda de la dignidad del pueblo dominicano, a pesar de haber transcurrido más de medio siglo, está truncada, aunque abrigamos una gran esperanza porque cada día crece la conciencia ciudadana en reclamo de los derechos que ellas defendieron.
¡Qué pena que pasado medio siglo, todavía las mujeres claman por numerosas reivindicaciones, mientras prosigue la irracionalidad de los maltratos y los crímenes cometidos contra ellas por sus parejas o exparejas, en un festival de sangre que parece no tener fin!
No podemos olvidar que para honrar su martirologio, cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer, declarado por resolución de las Naciones Unidas el 17 de diciembre de 1999, dándole seguimiento a lo establecido en el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, realizado en Bogotá en julio de 1981.
Aprovecho la ocasión para pedir que estas generaciones no olviden que esas heroínas heredaron los postulados de los expedicionarios del 14 y 20 de junio de 1959, entre los cuales figuraba el establecimiento de un gobierno de justicia social, lo cual no se ha cumplido.
Hago énfasis en que para lograr ese gobierno de justicia social, se necesita dar prioridad a la educación, que garantice la formación de un ciudadano que contribuya de manera determinante al desarrollo.
Hay otros aspectos sociales que tampoco se han cumplido, como por ejemplo la inclusión de la Asamblea Constituyente en nuestra Carta Magna, algo que continúa siendo un sueño truncado, a pesar de los múltiples reclamos del pueblo.
Si abrigo grandes esperanzas en el futuro del país, es porque cuando un joven consolida su conciencia en la búsqueda de la Justicia y la pulcritud, si llega al poder, es seguro que saldrá por la puerta grande de la historia. Entiendo que el presidente Danilo Medina, poco a poco irá abriendo un surco para que los sueños de Manolo y Minerva comiencen a cumplirse en el proceso de superación democrática tantas veces anhelado.

