LA PAZ, (AFP).- El presidente boliviano, Evo Morales, cumple este sábado su tercer día de huelga de hambre en demanda de una ley electoral para los comicios de diciembre, que legisladores opositores se niegan a aprobar por considerar que favorece al mandatario.
Morales, quien se declaró en huelga de hambre el jueves, comparte uno de los ambientes del presidencial Palacio Quemado con varios dirigentes campesinos y obreros, también en ayuno.
Imágenes de la televisión lo muestran acostado sobre un colchón, jugando ajedrez y también despachando asuntos urgentes, con un drástico régimen de agua y mates de coca, la hoja que los indígenas usan para mitigar el hambre.
Al suspender este sábado las sesiones del Congreso bicameral por cuarta vez consecutiva desde que los congresistas de oposición abandonaron la sesión el jueves pasado, el presidente del parlamento, Alvaro García (también vicepresidente de Bolivia), denunció que detrás de esa actitud «hay una conjura política para que no haya elecciones en diciembre de este año».
Para retornar a sesiones, el presidente del Senado, el opositor Oscar Ortiz, puso como condición «el compromiso previo de que se va a incluir en la ley una renovación del padrón electoral que permita tener la seguridad de elecciones limpias para el próximo diciembre».
Mientras, el presidente Morales fue sometido a una revisión médica por el ministro de Salud, Ramiro Tapia, quien informó que el gobernante está en «buenas condiciones de salud pese al enorme sacrificio que significa hacer una huelga de hambre».
Con su huelga, Morales busca que los legisladores opositores acudan a la sesión parlamentaria, pero hasta ahora no encontró respuesta.
La ley electoral que propone el gobierno genera resistencia en la oposición, que controla el Senado, porque considera que otorga ventajas a Morales para las elecciones del 6 de diciembre, donde buscará un nuevo mandato hasta 2015.
El viernes, el presidente del Congreso ofreció aviones y vehículos para que los opositores se trasladen a La Paz antes del mediodía del sábado en que citó a una nueva sesión, que fue suspendida por falta de quórum.
Igualmente advirtió sobre posibles demandas judiciales por incumplimiento de deberes y señaló que con esa actitud todos los parlamentarios estaban «al borde del delito».
Por su parte, Ortiz señaló desde la ciudad de Santa Cruz (este) que la amenaza «es ridícula» y aseguró que la oposición regresará «cuando haya un compromiso de cuidar las leyes, de sostener una discusión general sobre el padrón electoral».
El presidente del Senado reconoció que hubo «avances» en la elaboración final de la ley, pero aseguró que «la solución de fondo» pasa por un nuevo padrón para garantizar elecciones limpias, solicitud que, dijo, es «irrenunciable». En los referendos realizados el año pasado, la oposición denunció irregularidades en el padrón.
Mientras tanto, más sindicatos campesinos y obreros se suman a la huelga de hambre del presidente en todo el país, según reportes de prensa.
En la central Cochabamba, la Prefectura quedó pequeña para albergar a más de 130 huelguistas, por lo que el prefecto Jorge Ledezma decidió cerrar las puertas a nuevos ayunadores.
Similar situación se presenta en los otros departamentos del país, donde los piquetes de huelga han comenzado a masificarse.
El padrón electoral se ha convertido en el centro del debate porque la oposición calcula que el 30% de los electores (de casi 4 millones) están inscritos irregularmente, mientras la Corte Nacional Electoral dijo que ese porcentaje se sitúa entre 5 y 6%.
Además del reempadronamiento, la oposición pide que se revise la implementación del voto de residentes bolivianos en el exterior y que se reduzcan los 14 escaños previstos para los pueblos indígenas porque considera que estos temas dan ventaja a Morales para las elecciones de diciembre.

